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sobre San Sebastián de los Reyes
Gran ciudad al norte conocida por sus encierros taurinos (los segundos más importantes de España)
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San Sebastián de los Reyes aparece en los documentos en 1492. Ese año los Reyes Católicos autorizaron la creación de una nueva villa al norte de Madrid. La fundación tenía un objetivo práctico. Se buscaba poblar este tramo del camino hacia la sierra y asegurar la zona.
La nueva población se trazó con calles rectas y manzanas regulares. Era un modelo habitual en villas de repoblación tardía. El casco antiguo aún conserva parte de esa geometría sencilla. Alrededor creció después la ciudad actual, con barrios recientes y grandes avenidas. Hoy viven aquí cerca de cien mil personas.
La plaza que no era mayor
La Plaza de la Constitución no sigue el modelo clásico de plaza mayor castellana. No tiene soportales ni una forma completamente regular. Es más bien un espacio abierto que se fue ampliando con el tiempo.
La iglesia de San Sebastián ocupa uno de sus lados. El edificio actual se levantó en el siglo XVI sobre una ermita anterior. Los muros de ladrillo visto y el ábside poligonal recuerdan técnicas mudéjares tardías. Ese lenguaje era común en muchas parroquias madrileñas de la época.
El interior cambió más tarde. El retablo mayor responde a un gusto neoclásico, ya de época posterior. En el atrio exterior hay un reloj de sol instalado en los años noventa. Reproduce otro más antiguo que desapareció tiempo atrás.
De la dehesa al borde urbano
Al oeste del casco antiguo se conserva la Dehesa Boyal. Son varias centenas de hectáreas de encinar y pastizal. Su protección suele relacionarse con un acuerdo municipal del siglo XIX. Desde entonces el terreno quedó reservado para uso comunal.
Los caminos que la cruzan muestran un paisaje muy distinto al de los barrios cercanos. Encinas bajas, claros de hierba y senderos de tierra. En invierno la niebla se queda a menudo entre los árboles. En primavera brotan flores antes que en zonas más altas de la sierra.
Durante siglos fue terreno de pasto y carboneo. Parte del carbón vegetal que llegaba a Madrid salió de estos montes. Ese uso desapareció cuando cambiaron las fuentes de energía doméstica. La economía local siguió otro rumbo. Hoy el entorno inmediato está lleno de áreas comerciales y grandes infraestructuras.
La dehesa permanece como resto del paisaje anterior.
Cocina de tradición madrileña
La cocina local sigue patrones muy conocidos en la Comunidad de Madrid. Los guisos largos siguen presentes en muchas casas. Los callos aparecen con frecuencia en invierno. Suelen llevar morro de ternera, chorizo y pimentón.
El cocido también forma parte de la mesa habitual. Se sirve en varios vuelcos, como en buena parte de la región. Primero el caldo, después los garbanzos y las verduras, y al final las carnes.
Las rosquillas aparecen en las celebraciones de enero. Pueden ser “tontas” o “listas”, según lleven o no cobertura de azúcar. Durante las fiestas de San Sebastián es habitual verlas junto al chocolate caliente que reparte la cofradía.
Fiestas con raíces antiguas
El patrón del municipio es San Sebastián. La celebración principal llega el 20 de enero. La víspera suele comenzar con música y pasacalles que recorren el centro.
Por la mañana sale la procesión. La imagen del santo recorre las calles del casco antiguo acompañada por la banda municipal. Después llega la chocolatada popular en la plaza.
En verano el ambiente cambia. Los encierros atraen a mucha gente de la zona norte de Madrid. Son carreras cortas por un trazado urbano vallado. El origen de estas fiestas está ligado a la tradición ganadera de la villa.
A comienzos de febrero se celebra también una feria asociada al mundo rural. Suele incluir ganado y puestos relacionados con oficios del campo.
Cómo llegar y recorrer el centro
San Sebastián de los Reyes forma parte del área metropolitana de Madrid. Se llega por la autovía del norte y por varias carreteras de circunvalación. También tiene estación de Cercanías.
El casco histórico se recorre caminando sin dificultad. La iglesia, la plaza y la calle Real concentran buena parte de los edificios antiguos. El resto del municipio es más reciente.
Quien quiera caminar algo más puede acercarse a la Dehesa Boyal. Los senderos permiten ver cómo era este territorio antes del crecimiento urbano. Aquí el ruido de la ciudad queda bastante lejos, aunque Madrid esté a pocos kilómetros.