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sobre Buitrago del Lozoya
Joya medieval amurallada rodeada por el río Lozoya; uno de los pueblos más bonitos y visitados de la sierra
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Si vienes a Buitrago del Lozoya, lo primero es el coche. Antes de la muralla hay un aparcamiento grande donde suele haber sitio. En festivos se llena, pero normalmente acabas encontrando hueco. Dentro del recinto histórico no circulan coches salvo vecinos. Las calles son estrechas y con bastante cuesta, así que mejor asumirlo desde el principio y entrar andando.
Otra cosa: madruga. A media mañana llegan muchos coches desde Madrid y el paseo pierde bastante calma.
Muralla y puentes: lo que realmente se viene a ver
Las murallas aparecen de repente al entrar por carretera. Rodean el casco antiguo con el río Lozoya pegado a un lado. No es una recreación reciente ni un decorado. Es piedra que ha seguido en pie y ya está.
Hay dos puentes cerca. El del Arrabal es medieval y es el que suele salir en las fotos. El de Cal y Canto es posterior y más sobrio. Desde cualquiera se entiende bien cómo funciona el sitio: agua por un lado, muralla por el otro.
La Torre del Reloj marca la entrada principal al recinto. Desde arriba de la muralla, cuando está abierta, se ven la sierra, el río y también la autovía a lo lejos. No todo es postal.
El castillo y el museo de Picasso
El Castillo de los Mendoza no tiene la típica torre del homenaje. Se construyó más como residencia que como fortaleza pura. Patio central, galerías y un aire más doméstico de lo que uno espera al ver la muralla desde fuera.
A pocos pasos, en la Plaza Picasso, está el museo dedicado a Eugenio Arias, el barbero de Picasso. Arias nació aquí y se hizo amigo del pintor en el exilio francés. Picasso le pagaba a veces con dibujos, cerámicas y carteles. Esa colección acabó volviendo al pueblo.
No es un museo grande. Se recorre rápido y normalmente sin ruido alrededor.
Comer y el paseo junto al Lozoya
La comida aquí sigue la lógica de la sierra. Cocidos contundentes, legumbres y carne de matanza cuando toca. Nada raro ni reinterpretaciones modernas. Lo habitual en cualquier pueblo de la zona.
Si después de comer te apetece andar un poco, hay un camino sencillo junto al río hacia Villavieja. Lo llaman Ruta del Agua. Es una pista ancha y bastante llana. Más paseo que excursión. No hay muchas sombras largas ni fuentes en el camino, así que conviene llevar agua.
Consejo final
Buitrago del Lozoya se ve rápido. Muralla, castillo, museo, vuelta por dentro y un rato junto al río. Con una mañana vas servido.
Si llegas tarde, da el paseo, cruza el puente y sigue ruta por la sierra. Aquí no hace falta forzar la visita. El pueblo funciona mejor cuando se recorre sin prisa y sin esperar más de lo que hay.