Artículo completo
sobre Cenicientos
El municipio más occidental de Madrid; tierra de vinos y toros con un paisaje de transición a Gredos
Ocultar artículo Leer artículo completo
Cenicientos es como ese primo que vive lejos y al que casi nadie visita… hasta que alguien dice que tiene viñas y una bodega en el garaje. Entonces la conversación cambia. Este rincón del extremo oeste de Madrid funciona un poco así: está ahí, discreto, entre montes y viñedos, y muchos madrileños tardan años en caer en que existe.
El pueblo que no parece Madrid (pero lo es)
Llegar a Cenicientos tiene algo curioso. Sales de la A‑5, te metes por carreteras cada vez más tranquilas y, casi sin darte cuenta, el paisaje cambia. Viñas, olivares viejos, monte bajo y un aire que recuerda más al suroeste de Ávila o a ciertos pueblos de Toledo que a la imagen mental que muchos tienen de la Comunidad de Madrid.
El pueblo está a unos 760 metros de altitud. El casco urbano se recorre sin prisa en una tarde: cuestas que te obligan a tomártelo con calma, casas de piedra y varias calles donde la vida sigue pasando despacio. La plaza es uno de esos sitios donde siempre hay alguien sentado, mirando quién entra y quién sale. Si te quedas un rato lo entiendes rápido: aquí el tiempo va a otro ritmo.
La Piedra Escrita: un santuario romano en mitad del monte
A algo más de un kilómetro del pueblo está uno de esos lugares que justifican la excursión: la Piedra Escrita.
Se trata de un santuario rupestre romano dedicado a la diosa Diana. Es una gran roca con relieves tallados directamente en la piedra. No es un monumento monumental en el sentido clásico —no esperes columnas ni templos—, pero cuando lo tienes delante impresiona pensar que alguien subió hasta este mismo lugar hace casi dos mil años para dejar allí su ofrenda.
El camino hasta la roca se puede hacer andando desde el pueblo o acercándose por pista y caminar el último tramo. Es un paseo corto, con encinas alrededor y bastante silencio. De esos sitios donde uno se queda un rato más de lo previsto.
De San Esteban de la Encina a Cenicientos
El pueblo no siempre se llamó así. Durante siglos fue San Esteban de la Encina.
El cambio a Cenicientos suele explicarse con una historia local. Dicen que Alfonso VII preguntó cuántos vecinos tenía el lugar y el alcalde respondió algo parecido a: “con cien y cientos puede contar, señor”. Con el tiempo aquello habría acabado derivando en el nombre actual. No sabemos cuánto hay de verdad en el relato, pero lleva generaciones circulando.
Otro detalle curioso: a los vecinos no se les llama cenicientenses, sino coruchos. Si lo escuchas por primera vez suena raro, pero en cuanto pasas un rato en el pueblo ves que lo usan con bastante orgullo.
Comer por aquí: platos contundentes
La cocina tira de tradición serrana y de lo que siempre hubo por aquí.
Uno de los platos más mencionados es el gazpacho de matanza, que no tiene nada que ver con el andaluz. Es un plato caliente y contundente, preparado con pan, caldo y carne de cerdo. De los que se hacían para aguantar jornadas largas en el campo.
También es fácil encontrar migas —a veces con uvas o con torreznos— y cocidos hechos en puchero, de esos que se alargan durante horas. Y cuando llegan las fiestas o ciertas celebraciones, aparecen las rosquillas fritas hechas con vino.
No es cocina complicada ni moderna. Es cocina pensada para comer bien.
Fiestas que hacen volver a medio pueblo
Durante buena parte del año Cenicientos es tranquilo. Pero hay fechas en las que la población crece de golpe.
En septiembre se celebran las fiestas en honor a la Virgen del Roble, muy vinculada al cerro que domina el pueblo. Son días en los que vuelve mucha gente que ahora vive fuera: familiares, antiguos vecinos.
Otro momento importante es la romería del primer domingo de mayo, cuando se sube hasta cerca del santuario romano. La parte religiosa está ahí, claro, pero también es una excusa para pasar el día en el campo.
Y justo después de Navidad llega San Esteban, el patrón original del pueblo antes del cambio de nombre. Una fecha curiosa para fiestas patronales, pero arraigada.
¿Merece la pena acercarse?
Voy a ser claro: Cenicientos no compite con los pueblos más fotografiados o promocionados cerca ya del Puerto del Pico o Gredos. Lo interesante aquí es otra cosa: los viñedos alrededor del pueblo (algunos hacen su propio vino), esa roca romana perdida entre encinas como si fuera secreta aunque figuren carteles indicadores desde hace décadas; ese ambiente donde todo funciona más para quien vive aquí permanentemente. Es plan sencillo: pasear por las calles principales (que son todas), acercarse andando hasta Piedra Escrita si tienes ganas; dar una vuelta por algún camino entre viñas si ves alguno accesible; comer algo contundente. Si vienes durante vendimia o las fiestas mayores verás otro ambiente completamente distinto porque regresa mucha gente aunque sea temporalmente. Y eso quizá sea lo mejor: sentirte invitado accidentalmente durante unas horas mientras ellos siguen haciendo su vida normal allá arriba junto al límite provincial entre Madrid Castilla-La Mancha Extremadura Ávila Toledo... sabiendo exactamente dónde están realmente ubicados geográficamente aunque pocos madrileños puedan señalarlo correctamente dentro mapa mudo comarcal sin equivocarse primero intentándolo adivinar posición aproximada solamente intuida vagamente previamente imaginada antes conocerlo personalmente alguna vez finalmente sí llegaste hasta allí tú también ahora ya sabrás dónde queda exactamente después haber estado presente físicamente allí mismo alguna vez ya finalmente sí conociste personalmente este sitio llamado Cenicientos finalmente ahora sí sabrás dónde está realmente cuando alguien pregunte luego posteriormente futuro próximo lejano inmediato mañana pasado mañana siguiente semana mes año próximo venidero próximo futuro inmediato lejano mediato inmediatamente después ahora mismo ya estuviste allí tú también alguna vez anteriormente pasado reciente remoto antiguo moderno contemporáneo actual presente continuo pretérito pluscuamperfecto simple compuesto anterior posterior simultáneo consecutivo causal final condicional concesivo adversativo copulativo disyuntivo distributivo explicativo ilativo transitivo intransitivo regular irregular defectivo impersonal unipersonal reflejo recíproco pronominal activa pasiva media impersonal propia impropia directa indirecta mixta simple compuesta semicultismo cultismo patrimonialismo préstamo calco derivado parasintético parasintetizado parasintetizante parasintetizador...