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sobre Campo Real
Famoso por sus aceitunas y quesos; pueblo agrícola con un paisaje de olivares y tierras de labranza
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Campo Real está en la comarca de Las Vegas, al sureste de Madrid, en una zona de lomas suaves donde el olivo lleva siglos marcando el paisaje. El pueblo no siempre se llamó así. Durante buena parte de la Edad Media aparece en los documentos como Aldea Real, dependiente de la jurisdicción de Madrid. A finales del siglo XVI obtuvo el título de villa y adoptó el nombre actual, un cambio ligado a su peso agrícola en aquel momento: trigo, viña y aceite salían de estos campos hacia la capital.
Aquella economía de secano explica bastante bien la forma del término municipal. Los caminos históricos siguen las líneas de cultivo y de trashumancia, y todavía hoy el paisaje alrededor del pueblo se entiende mejor si se piensa en rebaños, olivares y pequeñas explotaciones familiares.
El cerro del Ombligo Alto
La iglesia de Santa María del Castillo ocupa el punto más alto del casco urbano, en el cerro conocido como Ombligo Alto. El nombre no es casual: desde aquí se domina todo el caserío y buena parte de la llanura que se abre hacia Arganda y Perales de Tajuña. Tradicionalmente se ha situado en este lugar una antigua fortificación, aunque del castillo no quedan restos visibles.
El edificio actual es resultado de varias etapas. La iglesia sufrió un incendio en el siglo XVII y tuvo que rehacerse en gran parte. La reconstrucción siguió trazas de un arquitecto activo en la región en esa época, y el resultado mezcla soluciones de distintos momentos: elementos que recuerdan al gótico tardío conviven con añadidos posteriores, más cercanos al barroco rural que se extendió por muchos pueblos de la zona.
Desde el atrio se entiende bien la estructura del pueblo: calles que descienden en pendiente desde la altura de la iglesia y un caserío compacto, con bastante piedra en las fachadas antiguas. Por el término pasan varias cañadas históricas utilizadas durante siglos por el ganado trashumante. Algunas siguen siendo caminos amplios que cruzan los campos de cultivo.
El olivar y el queso
La agricultura continúa muy presente en Campo Real. El olivar ocupa buena parte de las tierras que rodean el casco urbano y la variedad manzanilla —muy asociada a esta zona— se utiliza tanto para aceituna de mesa como para aceite. También se cultiva cornicabra, habitual en el sureste madrileño.
Junto al olivo, la ganadería ovina ha sido otro pilar local. Todavía se elaboran quesos de oveja en pequeñas producciones familiares, muchas veces a partir de leche cruda. No es una estampa folclórica: responde a una economía agraria que ha ido adaptándose sin romper del todo con lo anterior. Las ovejas pastan a menudo entre los olivares y aprovechan los rastrojos de las parcelas.
A lo largo del año se organizan algunas citas ligadas a estos productos. Suele celebrarse una feria dedicada al queso artesano y, en torno a la campaña de recogida de la aceituna, también hay jornadas y encuentros relacionados con el olivar. Son eventos bastante locales, pensados más para el intercambio y la venta directa que para el turismo masivo.
Las ermitas y las horas
En los alrededores del pueblo hay varias ermitas que forman un pequeño recorrido por el paisaje agrícola cercano: San Isidro, San Roque y Nuestra Señora de los Remedios. Son construcciones sencillas, levantadas como lugares de devoción vinculados al trabajo en el campo.
La de los Remedios se encuentra en un cerro próximo y tradicionalmente acoge una romería en primavera. Los vecinos suben caminando o en coche por el camino que asciende desde el pueblo. Es una celebración muy ligada a la vida local, donde conviven la ropa de fiesta y las botas de campo sin mayor ceremonia.
Las fiestas patronales se celebran en agosto y siguen el patrón habitual de muchos pueblos de la región: actos religiosos, verbenas nocturnas y actividades populares. No hay grandes escenarios ni montajes espectaculares; el centro de todo sigue siendo la plaza y las calles cercanas.
Cómo llegar y qué hacer
Campo Real se encuentra a algo más de media hora en coche desde Madrid, tomando la autovía de Valencia y desviándose después por carreteras comarcales entre olivares y explotaciones agrícolas. El acceso es sencillo y el pueblo se recorre a pie sin dificultad.
La iglesia suele abrir por la mañana, aunque los horarios pueden variar. Si está cerrada, conviene preguntar en las casas cercanas a la plaza: en los pueblos pequeños todavía funciona bastante bien eso de preguntar.
Para caminar por el entorno hay varios caminos señalizados que salen del propio casco urbano y atraviesan el olivar y las antiguas vías pecuarias. Son recorridos sencillos, con poca sombra en verano y bastante barro cuando llueve.
Si te interesa llevarte aceite o queso, lo más práctico suele ser acercarse a las instalaciones agrícolas o puntos de venta ligados a la producción local. Allí se encuentra el producto tal como lo consumen los vecinos, sin demasiada presentación pero con la ventaja de venir directamente del campo.