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sobre Orusco de Tajuña
Pueblo ribereño del Tajuña con tradición papelera y fuentes abundantes
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En la Comarca de Las Vegas, a 646 metros de altitud, Orusco de Tajuña es un pueblo de 1.415 habitantes con ese aire de interior madrileño sin prisas. El río Tajuña marca el paisaje: vegas fértiles, campos de cereal y alguna mancha de olivar. Aquí lo mejor es ir a ritmo lento: un paseo, arquitectura popular y un poco de ribera cuando aprieta el calor.
Qué ver en Orusco de Tajuña
Empieza por el casco urbano. La Iglesia parroquial de San Bartolomé sirve de referencia con su torre. El templo combina rasgos de gótico tardío con reformas posteriores, algo habitual en esta zona.
La Plaza de la Constitución es el punto natural de paso: casas de mampostería y ladrillo visto, balcones de hierro y ese urbanismo de pueblo que se entiende caminando, sin necesidad de mapa.
El Ayuntamiento, de líneas sobrias, queda a mano dentro del mismo paseo.
Si te apetece un cambio de ambiente, baja a los márgenes del río Tajuña: sombra de álamos y fresnos y un tramo agradable para caminar, sobre todo a primera hora.
Qué hacer
Los caminos agrícolas que salen del pueblo permiten estirar las piernas entre cultivos y lomas suaves. La ruta del río Tajuña es la opción más cómoda: terreno bastante llano y cambios de paisaje entre ribera y campo.
Para fotografía, los cerros cercanos dan vistas abiertas al amanecer y al final de la tarde, cuando la luz baja y el color del cereal cambia.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de San Bartolomé se celebran hacia el 24 de agosto, con el ambiente típico de pueblo: procesiones, verbenas y actividades. También hay celebraciones más discretas ligadas al calendario agrícola y Semana Santa con procesiones por las calles principales.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta corta por la Plaza de la Constitución y calles cercanas.
- Parada en la Iglesia de San Bartolomé (por fuera si está cerrada).
- Bajada al río Tajuña para caminar un tramo por la ribera y volver.
Errores típicos
- Ir en verano a mediodía: mejor primera hora o última, porque el calor se nota.
- Quedarse solo en la plaza: la ribera del Tajuña es lo que cambia el paseo.