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sobre Perales de Tajuña
Pueblo agrícola con cuevas neolíticas y restos arqueológicos; situado en la vega del Tajuña
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En la Comarca de Las Vegas, a unos 50 kilómetros de Madrid, Perales de Tajuña conserva pulso de pueblo. Con 3.176 habitantes y 595 metros de altitud, encaja como visita corta o como alto en el camino entre vegas y campiñas.
El río Tajuña, que le da nombre, discurre a las afueras y dibuja una franja verde de ribera que contrasta con los campos de cereal y las viñas. El plan aquí es sencillo: pasear, mirar, comer algo y dejar que el ritmo baje.
Qué ver
La Iglesia de San Esteban Protomártir marca el centro. Es un templo con partes de distintas épocas; se aprecia en los volúmenes y en algunos detalles, fruto de reformas sucesivas. La torre ayuda a orientarse.
El casco urbano guarda arquitectura popular de la zona: muros de mampostería y ladrillo, rejas y balcones de forja, y alguna casa con patio interior. Pasear sin mapa funciona: las calles principales van enlazando plazas pequeñas y rincones cotidianos.
En los alrededores del río Tajuña hay un corredor de vegetación de ribera —chopos y sauces, entre otras especies— que aporta sombra y un punto fresco cuando aprieta el calor.
También se localizan bodegas subterráneas, excavadas en terrenos arcillosos, recuerdo de la tradición vitivinícola local.
Qué hacer
- Caminar junto al río y por caminos rurales, con opciones de distancia corta o media. En época adecuada se ven aves ligadas al agua.
- Cicloturismo por pistas que conectan con pueblos cercanos como Valdelaguna o Belmonte de Tajo, con desniveles moderados.
- Gastronomía: platos de cuchara, producto de huerta y vinos de la zona, según temporada.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas Patronales de San Esteban se celebran a finales de diciembre, con actos religiosos y ambiente vecinal. En agosto llegan las fiestas de verano con verbenas y actividades. La Semana Santa mantiene procesiones por las calles principales. En otoño, con la vendimia, se organizan actividades ligadas al vino.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el centro y parada en la iglesia.
- Baja hacia la ribera del Tajuña para caminar un tramo a la sombra y ver el contraste de paisajes.
- Vuelta por las calles principales, con ojo para alguna bodega tradicional y detalles de arquitectura popular.
Errores típicos
- Ir en pleno mediodía en verano y quedarse solo en el asfalto: la ribera se agradece más a primera o última hora.
- Pasar de largo sin asomarse al río: es donde cambia el ambiente del pueblo.
- Quedarse únicamente en la carretera principal y no callejear un poco por el casco urbano.
Información práctica
Desde Madrid se llega por la A-3 (salida 49) y una carretera local. Hay autobuses con enlace en Arganda del Rey.
Mejor época
Primavera y otoño suelen ser los momentos más agradables por temperaturas y luz. En verano, conviene madrugar o dejar el paseo del río para última hora; al mediodía el calor se nota.