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sobre Cubas de la Sagra
Municipio residencial con un importante convento; mantiene el trazado de pueblo tradicional en su centro
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Si buscas turismo en Cubas de la Sagra, lo primero es saber dónde dejar el coche. Lo normal es aparcar cerca de la plaza Mayor o en las calles de alrededor. No suele haber problema de sitio entre semana. Estás a algo más de media hora de Madrid y se nota: mucha gente entra y sale a diario.
El centro se recorre rápido. No hace falta planificar gran cosa.
Lo que vas a encontrar (y lo que no)
La calle Real cruza buena parte del casco urbano. Tiene tráfico, aceras anchas y varios bares con mesas fuera cuando el tiempo acompaña. El mobiliario es bastante reciente. Bancos pintados, farolas nuevas, calles cuidadas. Es un pueblo ordenado y ya.
La iglesia de San Andrés marca el centro. El campanario se ve desde la carretera y sirve de referencia cuando llegas. El edificio es antiguo, aunque la restauración relativamente reciente dejó el exterior bastante limpio. La puerta suele estar cerrada fuera de los momentos de culto. Si coincide con misa o con alguien de la parroquia cerca, a veces la abren.
No hay mucho más patrimonio que obligue a detenerse.
La ermita de la Virgen de la Cruz
A la salida del pueblo, en dirección a Villaluenga, está la ermita de la Virgen de la Cruz. Es un edificio blanco, sencillo, con una cruz grande en la fachada. Nada especialmente elaborado.
La devoción a esta virgen mueve bastante al pueblo. Cada septiembre celebran las fiestas patronales y la imagen se traslada entre la ermita y la iglesia del casco urbano. Durante esos días llegan vecinos de municipios cercanos y familiares que viven fuera. Aquí la llaman simplemente “la fiesta”.
En el ayuntamiento guardan una escoba grande relacionada con un concurso televisivo de pueblos en el que participaron hace poco. Durante un tiempo se comentó bastante en el pueblo. Fuera de aquí pasó bastante desapercibido.
Un paseo corto por el pueblo
Desde la plaza puedes caminar sin pensar demasiado en la ruta. Si subes por la calle Real acabarás cerca de las instalaciones deportivas. Si bajas, llegas a la zona de la iglesia y vuelves al punto de partida en pocos minutos. Si sigues hacia las carreteras que salen del casco urbano, el pueblo se termina enseguida.
El paisaje de alrededor es el típico de la Sagra madrileña. Terreno llano, parcelas de cultivo, olivares dispersos y cereal. En temporada se ven girasoles. También hay cigüeñas en postes y tejados. Es lo que más llama la atención cuando levantas la vista.
No hay rutas señalizadas ni miradores.
Comer y dormir
En la plaza y en las calles cercanas hay varios bares de los de toda la vida. Funcionan sobre todo con vecinos. Entre semana se mueve bastante a la hora de comer por la gente que trabaja en la zona.
Para dormir toca salir del municipio. Lo habitual es buscar alojamiento en localidades cercanas o ya en el área metropolitana.
Consejos prácticos
Cubas de la Sagra funciona más como pueblo residencial que como destino de visita. Mucha gente trabaja en Madrid y vuelve por la tarde. Entre semana, a ciertas horas, las calles se quedan tranquilas.
Algunos sábados por la mañana suele montarse un pequeño mercado ambulante por varias calles del centro. Nada grande, pero mueve algo de ambiente.
No esperes tiendas de recuerdos ni un casco histórico especialmente llamativo. Si pasas por la zona y te pilla de camino, puedes parar, dar una vuelta y seguir. Desviarse muchos kilómetros solo para verlo no tiene mucho sentido.