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sobre Griñón
Municipio residencial conocido por sus aguas termales y conventos; ambiente tranquilo y familiar
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A unos 35 kilómetros al suroeste de Madrid, Griñón es una escapada sencilla cuando apetece salir un rato de la ciudad sin alejarse demasiado. Con algo más de 10.000 habitantes y unos 670 metros de altitud, mantiene un aire de villa castellana en el casco antiguo y un ritmo tranquilo en las zonas más nuevas. Aquí manda el paseo: calles cortas, plaza, iglesia y campos alrededor.
Su historia va ligada a las comunicaciones entre Madrid y Toledo. Eso se nota en un patrimonio discreto, más de pueblo vivido que de foto rápida.
Qué ver en Griñón
La Plaza Mayor es el punto natural de encuentro. En fin de semana se anima, con terrazas y ambiente local.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción marca el perfil del casco. Es un templo con reformas de distintas épocas; si está abierta, merece entrar sin prisa y fijarse en los detalles y en ese interior de iglesia de pueblo grande.
El Palacio de los Duques de Abrantes se ve desde fuera: es de propiedad privada, así que lo razonable es acercarse a la fachada y seguir ruta.
En los alrededores, el paisaje es agrícola: campos de cereal y caminos llanos que cambian mucho según la estación, sobre todo con la luz del final del día.
Qué hacer
Los caminos rurales permiten paseos y senderismo suave hacia los términos de localidades cercanas. También es zona agradecida para cicloturismo por carreteras secundarias, sin grandes rampas.
Para comer, lo habitual es cocina castellana: cocido, asados y platos de cuchara cuando aprieta el frío.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de la Virgen de la Asunción se celebran a mediados de agosto, con verbenas y actos religiosos. En mayo, San Isidro recuerda el pasado agrícola. La Semana Santa se vive con procesiones por las calles principales, y en Navidad hay ambiente familiar y tradiciones de siempre.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por la Plaza Mayor y las calles del entorno.
- Entrada a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción si está abierta.
- Vuelta corta hacia las afueras para ver el paisaje de campos (mejor con luz de tarde).
Errores típicos
- Llegar a mediodía en domingo sin margen: puede haber más movimiento y tocar esperar para comer.
- Querer verlo todo deprisa: Griñón se disfruta mejor caminando y sin agenda apretada.
- Buscar aparcamiento en el mismo centro en horas punta del fin de semana: suele compensar dejar el coche un poco más afuera y entrar andando.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Madrid, A-42 hasta la salida 34 y después M-404. En transporte público, hay líneas de autobús que conectan con Madrid y pueblos cercanos.
Mejor época para visitar: Primavera y otoño, por temperaturas más llevaderas. En verano, mejor a primera hora o al atardecer; en invierno, los días soleados son los más agradecidos.