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sobre Hoyo de Manzanares
Pueblo serrano rodeado de naturaleza; famoso por sus antiguos decorados de cine del oeste
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En las estribaciones de la Sierra de Guadarrama, a algo más de mil metros de altitud, Hoyo de Manzanares conserva aire de pueblo de montaña pese a su cercanía a Madrid. Con 8.973 habitantes, funciona bien como escapada cuando apetece campo, granito y calles tranquilas.
El paisaje es el que uno espera de la Cuenca Alta del Manzanares: dehesas de encinas, bolos y berrocales graníticos, praderas y cercados que marcan lindes. El casco mantiene un trazado tradicional, con viviendas de piedra y revocos sencillos, y un ritmo que cambia bastante entre diario y fin de semana.
Qué ver en Hoyo de Manzanares
En el centro manda la Iglesia Parroquial de la Asunción, sobria, con una torre que asoma entre calles. A poca distancia queda la Ermita de San Roque, muy ligada a la devoción local.
Conviene fijarse en los muros de piedra seca que aparecen dentro y fuera del núcleo urbano: son parte del paisaje ganadero y agrícola, y ayudan a entender cómo se ha organizado el terreno.
En cuanto sales del pueblo, se nota el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares: encinares, canchales y lomas donde la luz cambia a cada hora. Las formas graníticas conectan visualmente con el entorno de La Pedriza, aunque ya queda en el ámbito del Manzanares y su sierra.
Qué hacer
Hay opciones de paseo y senderismo por dehesas y caminos tradicionales, con enlaces hacia la zona de La Pedriza para quien busque más desnivel y roca.
La observación de aves da juego en los alrededores: rapaces en vuelo y aves forestales según la época.
En la mesa, se ven platos de corte castellano (asados, guisos, caza en temporada) y cocina de cuchara cuando aprieta el frío.
Mejor época
Primavera y otoño suelen ser los momentos más agradecidos para caminar: mejor temperatura y buena luz en el granito y la dehesa. En verano conviene evitar las horas centrales, y en invierno, contar con tardes frías y suelo resbaladizo si ha helado.
Información práctica
Se llega desde Madrid por la A-6 y después por la M-618. También hay autobuses interurbanos desde el intercambiador de Moncloa.
Trae calzado con suela que agarre: entre granito, tierra y piedra suelta, se camina más de lo que parece. Incluso en verano, al caer la tarde refresca.
Errores típicos
- Salir a caminar al mediodía en verano sin agua ni gorra: la dehesa no perdona.
- Llevar suela lisa o estrenar botas: granito y gravilla pasan factura.
- Quedarse solo en el casco: lo más agradecido aparece en cuanto te asomas al campo, a diez minutos andando.