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sobre Soto del Real
Puerta de la Pedriza Posterior; municipio residencial con carril bici que conecta con la capital
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Soto del Real está a un desvío corto de la M‑607, entre Colmenar Viejo y Miraflores. Si vienes en coche, lo más sensato es aparcar al entrar y moverte a pie. El centro es pequeño y la calle principal concentra casi todo. Dar vueltas con el coche no compensa.
Lo que encontrarás (y lo que no)
Soto del Real ronda los 9.400 habitantes y vive muy pegado a Madrid. Entre semana se mueve poco. El fin de semana cambia el ambiente: llegan coches desde la capital y las terrazas se llenan.
El casco se recorre rápido. Hay una plaza sencilla y la iglesia de San Sebastián. La torre está separada del cuerpo principal. Llama la atención porque no es lo habitual.
En la plaza también está el llamado paralelepípedo romano, del siglo II. Es una piedra con inscripción latina. Mucha gente pasa de largo o la usa de banco. Tampoco hay mucho más que explicar.
El pantano y el paseo junto al agua
A unos tres kilómetros queda el embalse de Santillana. No pertenece al municipio, pero en la práctica es lo que más mueve a la gente a acercarse hasta aquí.
Junto a la presa suele haber un aparcamiento y un sendero que bordea parte del agua. Los días buenos se llena rápido. El agua está fría incluso en verano y el entorno es abierto, con poca sombra. Conviene llevar agua y algo de comida porque por allí no hay muchos servicios.
Quien quiera caminar más tiene el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares alrededor. El término municipal entra bastante en el parque. Hay caminos señalizados, algunos suaves y otros ya más largos.
Un pueblo con varios nombres
Durante siglos el pueblo cambió de nombre varias veces. Primero Chozas de la Sierra. Luego Casas Quemadas, por incendios antiguos. Hasta mediados del siglo XX se conocía como El Real de Manzanares.
El nombre actual, Soto del Real, salió de una votación vecinal a finales de los años cincuenta. Buscaban diferenciarse de los pueblos cercanos.
Felipe II concedió el villazgo en el siglo XVI. Con eso llegaron los símbolos habituales de la época: picota, cárcel y jurisdicción propia. La picota ya no existe. La antigua cárcel se conserva, aunque hoy tiene uso municipal.
Comer y dormir en Soto del Real
El pueblo tiene varios alojamientos pequeños y algunas casas rurales en los alrededores. En temporada alta suele haber más movimiento, sobre todo en verano.
Para comer no hay una cocina propia muy marcada. En muchas cartas aparecen platos de sierra y de interior: judiones, guisos contundentes y carne a la parrilla. A veces verás “judiones a la sotoña”. Cambia el nombre, pero el plato es el de siempre.
Consejo práctico
Si quieres verlo con calma, ven entre semana o temprano el sábado. A media mañana el aparcamiento empieza a complicarse.
Soto del Real da para un paseo tranquilo y poco más. Si te quedas con ganas de monte o de paisaje más abierto, sigue hacia Manzanares el Real o sube hacia Miraflores. Están a un rato corto y el entorno cambia bastante.