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sobre Villanueva del Pardillo
Municipio moderno reconstruido tras la guerra; amplias avenidas y entorno de dehesa
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Villanueva del Pardillo quedó arrasado en 1937, durante la Batalla de Brunete. Lo que ves hoy es posterior: un pueblo rehecho dentro del plan de Regiones Devastadas, con calles rectas y manzanas bastante ordenadas. No hay casco antiguo como tal. Es un municipio reconstruido y bastante reciente en casi todo.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
Lo más práctico es entrar y aparcar cerca de la primera zona con plazas libres. El centro es pequeño y algunas calles tienen estacionamiento regulado, así que entre semana toca mirar bien las señales.
Si vienes en fin de semana suele haber más hueco, pero aun así a veces hay que dar alguna vuelta.
En transporte público se puede llegar en autobús desde municipios cercanos con cercanías. Funciona, pero no es rápido. En coche son unos 25‑30 kilómetros desde Madrid por la A‑6 y la M‑503. En hora punta suma bastante tiempo.
Lo poco que quedó en pie
De antes de la guerra prácticamente solo se salvó La Casona, una casa grande del siglo XVII que hoy se usa para dependencias municipales.
El resto es posterior, aunque hay dos cosas que merece la pena mirar si ya estás aquí:
La iglesia de San Martín. Es de los años 50, con ladrillo visto y campanario cuadrado. Bastante sobria. Dentro conserva un retablo barroco que trajeron de otro pueblo de la zona.
El torcularium romano del Arroyo de los Palacios. Es una antigua prensa de vino, datada alrededor del siglo I. La localizaron en excavaciones relativamente recientes y se suele citar como una de las pocas documentadas en la Comunidad de Madrid. No es un sitio preparado para visitas: sin centro de interpretación ni apenas señalización. Si quieres verlo, toca ir con el mapa y buscar la zona.
La ruta del frente de Brunete
Por los alrededores pasa una de las rutas que recorren posiciones de la Guerra Civil. En el terreno aún quedan restos de trincheras y algún bunker.
Suele comenzar cerca del antiguo aeródromo, que funcionó ya a principios del siglo XX y tuvo actividad civil antes de la guerra. Hoy la zona está vinculada a instalaciones militares, así que desde fuera se ve poco más que la pista y el entorno.
La ruta sigue hacia el cementerio de la Cruz de la Calina. Hay algunas placas con nombres y fechas. El paisaje es de dehesa abierta. En verano pega fuerte el sol y hay poca sombra, así que conviene llevar agua.
Fiestas
Las fiestas patronales se celebran en torno a San Lucas, en octubre. Montan casetas en la plaza, conciertos y lo habitual en muchos pueblos de la Comunidad.
En junio suele organizarse una feria musical con grupos locales y puestos de comida. Ambiente de barrio más que festival.
Consejo directo
Villanueva del Pardillo no es un destino para pasar el día entero. Si estás recorriendo la zona de Brunete o vas camino de El Escorial, puedes parar un rato, ver la iglesia y darte una vuelta.
Con una o dos horas está visto. Y ven con la idea clara: aquí lo interesante es la historia reciente del lugar, no un casco antiguo ni grandes monumentos.