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sobre Alcalá de Henares
Ciudad Patrimonio de la Humanidad y cuna de Cervantes; destaca por su histórica universidad y su impresionante casco antiguo
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En la llanura madrileña, con el Henares al lado, Alcalá de Henares enseña su historia a pie de calle. Es la ciudad natal de Miguel de Cervantes, sí, pero también una de las grandes plazas universitarias de España: aquí la arquitectura no está “de postal”, está en uso, y eso se nota en el ambiente.
A unos 35 kilómetros de Madrid, el casco histórico concentra lo esencial en un paseo asumible. Conviene venir con calzado cómodo: entre plazas, soportales y calles empedradas, se camina más de lo que parece.
Qué ver en Alcalá de Henares
El Colegio de San Ildefonso es el núcleo de la antigua Universidad. La fachada plateresca marca el tono del conjunto, y dentro se suceden patios equilibrados. En el Paraninfo se celebra la entrega anual del Premio Cervantes.
La Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor es una de las grandes piezas del gótico tardío en la zona. La torre se ve desde muchos puntos del centro y el interior, sobrio, pide una visita sin prisas.
El Museo Casa Natal de Cervantes reconstruye una vivienda del siglo XVI para entender cómo era la vida cotidiana de entonces, lejos de la solemnidad de los grandes edificios.
La Plaza de Cervantes ordena la ciudad: terrazas, comercios y bancos a la sombra. Muy cerca, merece una vuelta el Palacio Arzobispal (y su entorno) y la Puerta de Madrid, recuerdo de la antigua muralla.
Qué hacer
La Ruta Cervantina enlaza los lugares asociados a Cervantes y al Alcalá del Siglo de Oro. Funciona mejor a primera hora o a última, cuando el centro va más despejado.
Para comer, el centro está lleno de tabernas donde funcionan las tapas de siempre. De postre, busca la rosquilla de Alcalá, típica de tradición conventual.
Si te apetece naturaleza sin salirte del guion urbano, los senderos del Henares siguen el río entre arboledas. Y los fines de semana suelen organizarse visitas teatralizadas que animan el paseo por el casco histórico.
Fiestas y tradiciones
En agosto se celebran las Fiestas de los Santos Niños, con actos religiosos y ambiente popular en las calles.
Octubre trae la Semana Cervantina y el Mercado Cervantino, con artesanía y recreaciones de época.
En mayo, la Noche en Blanco abre espacios culturales y programa actividades nocturnas por distintos puntos de la ciudad.
Si solo tienes 2 horas
- Empieza por la Plaza de Cervantes y recorre la calle Mayor bajo los soportales.
- Acércate al Colegio de San Ildefonso para ver la fachada y, si coincide que está abierto, entrar a los patios.
- Termina en la Catedral Magistral y, si vas bien de tiempo, remata en la Puerta de Madrid.
Errores típicos
- Entrar en coche al casco histórico sin plan: entre restricciones y aparcamiento, se te va la visita en vueltas. Mejor aparcar fuera y entrar andando o en transporte público.
- Plantaros a mediodía en fin de semana: el centro se llena, sube el ruido y aparecen colas en los puntos más visitados.
- Quedarse solo con lo cervantino: Alcalá también se entiende por su Universidad, sus patios y sus plazas; merece salirse un poco del itinerario más obvio.
Información práctica
Desde Madrid se llega en tren de Cercanías (líneas C-2 y C-7) o por carretera por la A-2. El casco histórico se recorre bien a pie.
Primavera y otoño suelen traer temperaturas más agradecidas para caminar; en verano, mejor organizar la visita a primera hora o al atardecer. Para una primera toma de contacto, cuenta con un día completo y deja margen para sentarte en una plaza y ver la ciudad pasar.