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sobre Pezuela de las Torres
Municipio en el límite con Guadalajara; destaca por su picota y arquitectura popular alcarreña
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A unos 60 kilómetros de Madrid, en la comarca del Henares, Pezuela de las Torres es un pueblo pequeño y tranquilo (977 habitantes) a 854 metros de altitud. Aquí manda el ritmo rural: calles sin prisa, fachadas sobrias y ese paisaje abierto de páramo tan propio del este madrileño.
Qué ver en Pezuela de las Torres
La visita gira alrededor de la Iglesia Parroquial de San Andrés, de origen medieval y con reformas posteriores. La torre se deja ver desde distintos puntos y marca el perfil del casco.
Compensa pasear por el casco histórico y acercarse a la Plaza Mayor, fijándose en la arquitectura popular: mampostería, patios y soluciones sencillas, de las de toda la vida.
En el término municipal aún quedan restos ligados a la actividad agrícola (molinos y construcciones de labor), útiles para entender una economía tradicional apoyada en el cereal y la ganadería.
Qué hacer
Lo más agradecido es caminar por los caminos rurales que salen del pueblo y enlazan con el entorno y con localidades cercanas como Nuevo Baztán u Olmeda de las Fuentes: llanuras de cultivo, alguna mancha de encina y horizontes largos. Si te apetece completar el día con patrimonio urbano, Alcalá de Henares queda cerca.
En la mesa, lo habitual es cocina castellana de fondo: guisos de legumbres, migas y cordero asado cuando toca.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Andrés se celebran a finales de noviembre. En verano suele haber fiestas en agosto, y la Semana Santa se vive con recogimiento. En primavera a veces se organizan jornadas ligadas a productos y tradiciones del campo.
Errores típicos
- Ir en pleno mediodía en verano: en el páramo el sol aprieta y hay poca sombra.
- Contar con que la iglesia esté abierta sin más: conviene llevar un plan alternativo (paseo por el casco y salida por caminos).
- Quedarse solo en la plaza: el pueblo se entiende mejor dando una vuelta tranquila por las calles y asomándose a las afueras.
Mejor época
Primavera y otoño son las estaciones más cómodas para caminar. En verano, mejor evitar las horas centrales. En invierno, el viento se nota: abrigo y cortavientos ayudan.