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sobre Ribatejada
Localidad de la campiña con arquitectura mudéjar; ambiente rural cerca de la capital
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Ribatejada es uno de esos pueblos pequeños del noreste de la Comunidad de Madrid donde el tiempo va a otro ritmo. Con 912 habitantes y a 768 metros de altitud, se recorre a pie sin esfuerzo y se disfruta mejor sin prisas: calles tranquilas, casas de aire castellano y un paisaje abierto de campiña.
El casco urbano es discreto, pero gana si vas mirando con calma: muros de mampostería, teja árabe y fachadas claras que devuelven la luz, sobre todo al atardecer. La iglesia parroquial, con su torre como referencia, ayuda a orientarse y marca el centro del paseo.
Qué ver y qué hacer
- Paseo por el centro: vuelta corta por las calles principales y algún rincón más antiguo.
- Iglesia parroquial: visita exterior y, si está abierta, entrar un momento con respeto.
- Entorno rural: caminos entre campos de cereal y manchas de encina para caminar y observar el paisaje. En primavera y otoño se va más a gusto.
- Jarama y aves: la cercanía al río permite asomarse a los sotos fluviales si conoces accesos y caminos; es una zona agradecida para mirar aves.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo a pie por el casco urbano, sin mapa y dejándote llevar.
- Parada alrededor de la iglesia y las calles cercanas, que concentran lo más reconocible del pueblo.
- Salida breve por un camino de las afueras para ver la llanura agrícola y regresar.
Errores típicos
- Ir a pleno mediodía en verano: en los caminos abiertos se nota el calor y hay poca sombra.
- Confiarlo todo al “me acerco al río”: no siempre es evidente por dónde se llega a los sotos; mejor elegir un paseo claro por pistas y caminos.
- No combinarlo con otros pueblos: por tamaño, encaja mejor como parada tranquila dentro de una ruta por la zona.
Información práctica
Ribatejada está a unos 50 km al noreste de Madrid. En coche se llega por la A-1 hasta la zona de Algete y después por carreteras locales señalizadas. Conviene plantearlo como visita corta y sumarlo a otros pueblos cercanos para aprovechar el desplazamiento.