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sobre Valdepiélagos
El único 'Ecomunicipio' de Madrid; pueblo tranquilo comprometido con el medio ambiente
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A unos 50 kilómetros de Madrid, Valdepiélagos (623 habitantes) mantiene un ritmo pausado y un paisaje de lomas suaves. El nombre se entiende en cuanto sales del casco: por aquí mandan los arroyos, los manantiales y esas filas de chopos y fresnos que delatan la humedad en mitad del secano.
El centro se ve en un paseo corto. La referencia es la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, con partes antiguas (se citan elementos del siglo XVI) y una torre que asoma por encima de los tejados. Alrededor, calles estrechas y casas sencillas, de aire castellano, donde el pueblo conserva bien su escala.
Si te apetece estirar las piernas, lo más agradecido está fuera: caminos agrícolas entre cereal, encinas dispersas y pequeñas vegas que cambian de color según la estación. El terreno es amable para una vuelta corta o para bici sin grandes desniveles, enlazando con pistas hacia los pueblos cercanos.
En la mesa manda la cocina recia: cordero, legumbres, quesos y huerta cuando toca. En fin de semana conviene ir con un punto de previsión: no siempre vas a encontrar todo abierto.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el centro hasta la iglesia y la plaza, sin prisa, fijándote en las calles y las fachadas.
- Salida por un camino cercano entre campos para ver el pueblo desde fuera y volver (la última luz de la tarde suele sentar bien).
Mejor época
Entre primavera y otoño se disfruta más del campo. En invierno el frío y los días cortos recortan el plan, y en verano conviene evitar las horas centrales.
Errores típicos
- Ir sin agua ni calzado adecuado si vas a salir por los caminos.
- Contar con comer o tomar algo a cualquier hora: en pueblos pequeños, los horarios pueden ser limitados.
Información práctica
Desde Madrid se llega por la A‑1 y luego la M‑131. Si coincide con fiestas o fines de semana señalados, mejor organizarlo con algo de margen.