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sobre Berzosa del Lozoya
Mirador natural sobre el embalse de El Villar; pueblo tranquilo de calles empinadas y aire puro
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En lo alto de la Sierra Norte de Madrid, a 1.094 metros, Berzosa del Lozoya es uno de esos pueblos donde el reloj parece ir más despacio. Con poco más de doscientas personas, mantiene una vida tranquila y un urbanismo serrano reconocible: piedra, adobe, teja curva y calles que invitan a caminar sin prisa.
Qué ver
El centro lo marca la iglesia parroquial, sobria y de piedra, metida en el caserío como una casa más. Compensa recorrer el pueblo fijándote en la arquitectura popular: balcones de madera, dinteles, patios y restos de antiguos corrales en algunas viviendas.
A las afueras manda el paisaje: robledales de melojo (especialmente vistosos cuando cambia la hoja), dehesas de encina con ganado y, aquí y allá, fuentes y abrevaderos que recuerdan cómo se organizaba la vida cotidiana.
Qué hacer
Lo más agradecido es pasear por caminos del entorno sin meterse en grandes rutas: dehesas, lomas suaves y claros de bosque. En días limpios hay buenas panorámicas y es terreno agradecido para ver rapaces.
Si te interesa la parte gastronómica, por la zona suelen aparecer productos como miel, setas de temporada y elaboraciones ligadas a la ganadería extensiva (según época y disponibilidad).
Fiestas y tradiciones
En verano se celebran las fiestas patronales, con ambiente de pueblo pequeño: vecinos, reencuentros y actos religiosos. La matanza queda más como memoria que como costumbre habitual. En otoño, la recogida de setas sigue tirando.
Información práctica
Cómo llegar: desde Madrid, A-1 hasta la salida de Buitrago del Lozoya y después carreteras locales (unos 90 km).
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el casco, parando en la iglesia y en las calles más antiguas.
- Salida corta hacia las dehesas y algún abrevadero o fuente cercana, sin alejarte demasiado.
Errores típicos
- Llegar con el plan apretado: aquí funciona mejor lo sencillo.
- Contar con muchos servicios en el pueblo: apóyate en localidades cercanas para compras o gestiones.
- Ir al campo con calzado fino: en otoño e invierno el terreno puede estar húmedo y resbaladizo.