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sobre Braojos
Pueblo de alta montaña con arquitectura tradicional bien conservada; famoso por su iglesia y retablos
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Deja el coche en la entrada. Las calles son estrechas y con cuesta. En invierno puede haber hielo en la carretera, sobre todo a primera hora. El pueblo tiene poco más de doscientos vecinos y está a algo más de una hora de Madrid por la A‑1. Entre semana hay poca actividad.
Un pueblo que se ve rápido
Braojos es pequeño. El casco urbano gira alrededor de la plaza y la iglesia. No hay grandes edificios ni calles largas para pasear. Es un conjunto compacto, con muros gruesos y portones de madera como otros de la zona.
Si buscas monumentos, aquí no hay demasiados.
La iglesia y lo demás
La Iglesia de San Vicente Mártir domina la plaza. Es el edificio más visible. El interior suele conservar retablos, aunque no siempre está abierto. Si encuentras la puerta cerrada, no pasa nada.
La plaza tiene algunos bancos y sombra.
Salir a andar
Lo mejor es salir del casco por los caminos rurales. En media hora estás fuera del pueblo, entre prados y cercados de piedra. Son caminos fáciles, sin desniveles fuertes.
A cierta distancia está el Hayedo de Montejo. El acceso suele estar regulado; conviene informarse antes.
Horario práctico
Los días de fiesta el pueblo se mueve algo más, con actos ligados a San Vicente. El resto del año hay bastante calma y pocos comercios abiertos.
Ven por la mañana, da una vuelta sin prisa y sigue ruta hacia otros pueblos. Braojos funciona como parada corta, no para todo el día