Artículo completo
sobre Canencia
Pueblo de montaña famoso por su abedular y puentes medievales; un paraíso ecológico en la sierra
Ocultar artículo Leer artículo completo
A 1.150 metros, en la Sierra Norte de Madrid, Canencia mantiene ese aire serrano de pueblo pequeño: piedra, tejados oscuros, calles tranquilas y una vida a otro ritmo. Aquí manda el entorno: robledales, arroyos fríos y laderas que en otoño se vuelven cobre.
Qué ver en Canencia
La iglesia parroquial de San Blas marca el centro del casco urbano: sobria, de piedra y con ese punto recio tan propio de la sierra. Lo mejor es pasear sin prisa y sin mapa, fijándote en la arquitectura popular (mampostería, madera en balcones, detalles sencillos).
A poca distancia tienes el robledal de Canencia, un paseo muy agradecido cuando el suelo está seco. Junto al arroyo, la zona de las Presillas conserva huellas de antiguos usos del agua (molinos y pequeñas caídas): un rincón fácil para parar un rato, sobre todo si vas con tiempo.
Qué hacer
Canencia funciona bien como base para caminar por el entorno del puerto de Canencia y los caminos del valle. Si te interesa enlazar tramos históricos junto al agua, busca la Ruta de las Pesquerías Reales.
Para la observación de aves, los bosques cercanos dan juego: carpinteros, córvidos y rapaces forestales aparecen con paciencia y algo de silencio.
Fiestas y tradiciones
El 3 de febrero se celebran las fiestas de San Blas. En agosto llegan las fiestas de verano, las más concurridas. La Semana Santa se vive de forma recogida, con actos tradicionales.
Mejor época
- Otoño: el robledal luce mucho, pero tras lluvias el terreno se pone resbaladizo.
- Invierno: bonito, aunque conviene ir pendiente de nieve o hielo en el puerto y carreteras cercanas.
Errores típicos
- Subir en invierno sin comprobar el estado de la carretera: el puerto puede complicarse.
- Ir con calzado poco apropiado: entre empedrados y senderos húmedos, unas botas se agradecen.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Madrid, A-1 hasta el desvío hacia Buitrago del Lozoya y luego por la M-127. El trayecto ronda los 90 minutos en coche.
Consejos: Lleva una capa de abrigo incluso en verano; refresca en cuanto cae el sol. En otoño, tras lluvias, ve con cuidado en caminos y zonas junto al arroyo.