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sobre Garganta de los Montes
Pueblo de montaña que conserva su arquitectura tradicional; famoso por sus esculturas al aire libre sobre la vida rural
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Garganta de los Montes es uno de esos pueblos serranos a los que se viene a bajar el ritmo. A unos 1.135 metros de altitud y con alrededor de 420 habitantes, se asienta entre robledales, praderas y un relieve cerrado que explica bien su nombre: aquí el valle se estrecha y el monte se te viene encima.
El paseo se hace fácil: calles cortas, casas de piedra y madera, balcones con flores cuando toca, muros de piedra seca y prados con vacas a las afueras. De fondo suele sonar el agua bajando por alguna reguera y, si vas con calma, los pájaros entre robles y fresnos.
Qué ver
- Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol: sobria y a escala de pueblo.
- Casco urbano: en un par de vueltas aparecen fuentes, huertos y rincones muy de Sierra Norte.
- Entorno natural: lo mejor empieza en los bordes, donde arrancan los caminos hacia prados y robledales.
Qué hacer
- Senderismo: rutas que salen del pueblo y se internan en el bosque o conectan con localidades cercanas.
- Observación de fauna: a primera hora y al atardecer suele haber más movimiento (ciervos, jabalíes, aves).
- Fotografía: buenas luces en otoño y tras la lluvia, cuando la piedra y la madera ganan textura.
Fiestas y tradiciones
Se celebran fiestas patronales en honor a San Pedro a finales de junio y en agosto la festividad de la Virgen. La matanza aún pervive en algunas casas en invierno, aunque ya no es general.
Si solo tienes 2 horas
- Recorre el casco sin mapa: pasa por la iglesia, asómate a alguna fuente y baja el ritmo.
- Sal por un camino cercano hacia prados y robledal; con 20–30 minutos andando ya cambia el ambiente.
Errores típicos
- Venir con prisas: aquí el plan es caminar un rato y estar fuera.
- Subestimar el tiempo: incluso en verano puede refrescar, y en invierno el frío aprieta.
- Meterte por pistas sin mirar el firme: tras lluvias hay tramos con barro y piedra suelta.
Información práctica
Cómo llegar: desde Madrid, A-1 hasta Buitrago del Lozoya y luego carreteras comarcales hacia la Sierra Norte.
Mejor época: otoño (robledal) y primavera (praderas). En verano se agradece la altura; en invierno, cuenta con frío y posibles heladas.
Consejos: calzado con agarre, una capa de abrigo y agua si vas a caminar. No esperes grandes infraestructuras turísticas: el atractivo está en el pueblo y su entorno.