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sobre La Cabrera
Ubicado bajo el impresionante macizo granítico del Pico de la Miel; referente para la escalada y el turismo activo
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A 1038 metros de altitud, en la Sierra Norte madrileña, La Cabrera es una escapada cercana a la capital para caminar entre granito y monte. Con 2882 habitantes y raíces medievales, conserva un urbanismo serrano de calles en cuesta y construcciones tradicionales donde la piedra manda. El nombre remite a la ganadería de cabras, muy presente durante siglos en estos montes.
El entorno marca la visita: berrocales graníticos, robledales y una sierra con buenas vistas en días claros. Desde aquí se enlaza con rutas que suben a las crestas de la Sierra de La Cabrera y con pistas que bajan hacia zonas próximas al embalse de Santillana.
Qué ver en La Cabrera
En el casco urbano, la Iglesia de la Inmaculada Concepción preside el centro del pueblo, como muestra de arquitectura religiosa rural.
Fuera del pueblo, la Sierra de La Cabrera reúne las formaciones graníticas más llamativas. Las Peñas del Yelmo y Cancho Gordo son referencias conocidas en la zona, también entre escaladores.
El embalse de Santillana, en el entorno, abre el paisaje y permite paseos tranquilos junto al agua, cuando el acceso y la normativa lo permiten.
Qué hacer
La Cabrera se presta a recorrerla a pie. Hay rutas circulares por la sierra que combinan bosque y cresta, con tramos pedregosos: mejor buen calzado y calma.
La escalada en roca tiene tradición en estas paredes de granito, con sectores para distintos niveles, siempre con prudencia y material adecuado.
En otoño, la recogida de setas aparece en la conversación del pueblo; conviene informarse bien y respetar las normas.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el casco antiguo, con parada en la iglesia y sus alrededores.
- Subida corta a algún punto despejado cercano para ganar vistas sin meterte en la cresta.
- Paseo hacia las primeras zonas de berrocal para ver el granito de cerca y volver por el mismo camino.
Errores típicos
- Subir a la sierra a mediodía en verano sin agua suficiente.
- Ir con zapatilla lisa: el granito pulido y la piedra suelta pasan factura.
- Confiarse con la niebla o el viento en cresta: aquí cambian rápido.
Información práctica
Cómo llegar: desde Madrid, por la A-1 (salida 50, Venturada) y luego M-127. También hay autobús interurbano.
Consejos: para rutas, mejor madrugar; lleva una capa extra incluso en días templados. El pueblo tiene servicios básicos; para compras grandes, conviene organizarse antes.