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sobre La Serna del Monte
Pequeño rincón serrano tranquilo; conserva un reloj de sol y rutas naturales sencillas
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En la Sierra Norte madrileña, a 1.088 metros de altitud, La Serna del Monte es un pueblo mínimo (108 habitantes) rodeado de robledales y praderas. Aquí manda el silencio: calles cortas, casas de piedra y tejados de teja, y un ritmo que va más con la luz del día que con el reloj.
Qué ver
El casco urbano se recorre en un paseo corto. Merece la pena fijarse en las viviendas tradicionales, con muros de piedra y soluciones sencillas pensadas para el frío y la pendiente.
La iglesia parroquial es el principal hito del pueblo: un templo sobrio, de sierra, que ayuda a entender cómo se organizaba la vida en estos núcleos pequeños.
Fuera del casco, el paisaje toma el relevo. Los robles melojos cubren las laderas y en otoño el cambio de color es llamativo. Hay praderas y arroyos que bajan hacia el valle; si el día acompaña, es fácil ver rapaces planeando en los claros.
Qué hacer
Desde el propio pueblo salen caminos y senderos para caminar por el monte y enlazar con la red de rutas de la zona. Primavera y otoño suelen dar las mejores caminatas; en verano, la altitud suaviza el calor; en invierno conviene ir preparado por si aparece nieve o hielo.
Para observar aves, los bordes de bosque y los claros funcionan bien: madruga y camina sin hacer ruido.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en verano y reúnen a vecinos y familias que vuelven al pueblo. Hay actos religiosos y ambiente de plaza, con música y bailes populares. En Navidad el pueblo cambia de tono: menos bullicio y más vida de puertas adentro.
Si solo tienes 2 horas
- Pasea por el casco, sin prisa, mirando detalles de arquitectura popular.
- Acércate a la iglesia y al entorno inmediato.
- Sal por uno de los caminos cercanos para asomarte a los robledales y praderas (mejor al atardecer si vas a ver fauna).
Información práctica
Está a unos 100 km de Madrid. Se llega por la M-137, con desvío desde Buitrago del Lozoya. Lleva calzado con buena suela y alguna capa de abrigo: al caer el sol refresca rápido.