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sobre Lozoya
Cabecera del valle homónimo junto al embalse de Pinilla; entorno natural de gran belleza y valor ecológico
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A más de mil metros de altitud, Lozoya es uno de esos pueblos de la Sierra Norte donde la arquitectura serrana todavía manda: piedra, pizarra y balcones de madera. Todo encaja en un valle abierto de praderas y bosque. Con 621 habitantes, el ritmo es tranquilo y el paisaje hace el resto: aire limpio, silencio y cumbres al fondo.
Qué ver en Lozoya
La Iglesia Parroquial de San Salvador marca el centro del pueblo, sobria y recogida. Si está abierta, entra un momento.
Merece la pena caminar sin prisa por el casco urbano: calles cortas, casas de mampostería de granito y tejados oscuros de pizarra. La zona de la plaza y las calles de alrededor suelen dar las mejores fotos.
En cuanto sales del núcleo, aparece el valle del río Lozoya, con praderas donde aún se ve ganado y arbolado de ribera. En los alrededores, los bosques (roble melojo, abedul y pino silvestre) cambian mucho según la estación. En días claros se recorta la silueta del Pico de Peñalara.
Qué hacer
Hay paseos y rutas señalizadas por los alrededores, tanto junto al río como hacia puntos más altos con vistas del valle. Si te planteas rutas largas o acercarte a zonas de alta montaña (Peñalara, Cuerda Larga), mejor ir con experiencia y equipamiento acorde al tiempo: aquí el parte manda.
En la mesa, mandan los platos de cuchara, el cordero y los productos ganaderos de la zona. En invierno el valle se vuelve más serio: frío, sombras largas y, a veces, nieve cerca.
Errores típicos
- Confiarte con el tiempo en montaña: en la Sierra Norte puede cambiar rápido, incluso en primavera u otoño.
- Ir con calzado liso si ha helado o llovido: los caminos junto al río pueden estar resbaladizos.
- Quedarte solo en el centro: lo mejor de Lozoya se entiende dando un paseo corto hacia el valle.
Mejor época
De mayo a octubre se camina a gusto y el valle suele estar verde. El otoño es especialmente agradecido por el color del bosque. En invierno, cuenta con frío de verdad y carreteras o senderos condicionados por la meteorología.