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sobre Villavieja del Lozoya
Pueblo serrano rehabilitado con encanto; conserva un arco mudéjar único en la zona
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Villavieja del Lozoya es uno de esos pueblos pequeños de la Sierra Norte de Madrid donde el plan se entiende rápido: caminar sin prisa y mirar el paisaje. A 1.066 metros y con poco más de 300 vecinos, se recorre a pie en un paseo tranquilo. Casas de piedra y adobe, tejados de teja árabe y calles que se pegan a la ladera; lo justo para hacerse una idea de cómo se vive aquí.
Qué ver
El edificio que manda en el casco es la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel. A partir de ahí, lo que merece atención es la arquitectura popular: muros de mampostería, madera en detalles y ese urbanismo sencillo de pueblo serrano.
En cuanto sales del centro, el entorno natural toma el relevo. Hay prados y manchas de roble melojo y pino silvestre, con buenas vistas del valle según ganas un poco de altura por los caminos.
Qué hacer
- Paseos y senderismo por caminos locales que enlazan con rutas de la Sierra Norte (mejor preguntar por el estado según la época).
- Observación de fauna con algo de paciencia: corzo, jabalí y aves rapaces.
- Gastronomía serrana en clave de temporada: platos de cuchara, asados y guisos.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de San Miguel Arcángel se celebran a finales de septiembre. En agosto suelen organizarse fiestas de verano con actividades para vecinos y visitantes. En Navidad, el ambiente cambia y se recuperan costumbres tradicionales.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco hasta la iglesia, fijándote en las casas y los detalles de piedra y madera.
- Sal por uno de los caminos a la salida del pueblo para ganar una panorámica del valle y volver.
Mejor época
- Otoño: los caminos entre prados y bosque están especialmente vistosos.
- Verano: se agradece por las tardes, pero conviene contar con el fresco nocturno.
- Invierno: días cortos y temperaturas bajas; mejor ir con margen y ropa adecuada.
Información práctica
Está a unos 80 km de Madrid. Se llega por la A-1 hasta Buitrago del Lozoya y, desde ahí, por carreteras locales. Lleva alguna capa: a esta altitud, las noches suelen refrescar.