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sobre Cadalso de los Vidrios
Villa histórica rodeada de viñedos y pinares; famosa por su palacio y sus vinos de garnacha
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En la Sierra Oeste madrileña, a 802 metros de altitud, Cadalso de los Vidrios mantiene un aire serrano reconocible: calles tranquilas, piedra y granito en muchas fachadas y un entorno de dehesas y pinares que marca el ritmo del pueblo. Con unos 3.300 habitantes, se recorre a pie sin prisa y con la sensación de estar cerca de Madrid, pero fuera de su ruido.
El nombre suele llevar a pensar en José de Cadalso, escritor del siglo XVIII, que pasó aquí parte de su infancia. A partir de ahí, lo más agradecido es callejear, fijarse en la arquitectura popular y acercarse a los puntos de patrimonio que siguen dando identidad a la localidad.
Qué ver en Cadalso de los Vidrios
La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción preside el centro y reúne elementos góticos y renacentistas. La torre, de piedra local, te orienta mientras te mueves por el casco.
El Palacio de Villena (también citado como Palacio de los Álvarez de Toledo) es una de las piezas renacentistas del siglo XVI más llamativas de la zona, con fachada de sillería y escudos nobiliarios.
En el casco antiguo aparecen casas de mampostería de granito, con marcos de puertas y ventanas en sillería. La Plaza del Generalísimo funciona como punto de encuentro y descanso.
Qué hacer
Hay rutas de senderismo por dehesas y zonas de monte, con terreno variado y vistas en altura. En otoño, la micología tiene tirón en pinares y robledales (con prudencia y respetando la normativa). En áreas graníticas cercanas se practica escalada, con las limitaciones ambientales que correspondan.
Fiestas y tradiciones
A mediados de agosto se celebran las fiestas patronales de Nuestra Señora de la Asunción, con actos religiosos y actividades populares. En mayo, San Isidro mantiene el tono agrícola. También se organiza una Fiesta de la Castaña en octubre. La Semana Santa se vive con un estilo sobrio, con procesiones por las calles del pueblo.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo a pie por el casco antiguo y la plaza, sin buscarlo: las casas de granito hacen el trabajo.
- Visita a la iglesia.
- Vuelta por el exterior del Palacio de Villena y su entorno.
- Si te queda margen, un tramo corto por algún camino hacia las dehesas para cambiar de paisaje.
Errores típicos
- Ir con prisas: el interés está en el paseo y los detalles, no en “tachar” puntos.
- Salir al monte a mediodía en verano: mejor primera hora o última para caminar a gusto.
- En micología, recoger sin conocer: además de arriesgado, puede incumplir normativa local.
Información práctica
Desde Madrid se llega en coche en torno a 80 km, combinando A-5 y M-501, y después carreteras comarcales. Lleva calzado cómodo: entre adoquines, cuestas y caminos, se nota.