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sobre Cenicientos
El municipio más occidental de Madrid; tierra de vinos y toros con un paisaje de transición a Gredos
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En las estribaciones de la Sierra Oeste madrileña, entre granito, pinos y robles, Cenicientos es de esos pueblos que se recorren sin prisa. Con algo más de 2.000 habitantes y a unos 775 metros de altitud, mantiene un aire serrano reconocible: piedra vista, calles irregulares y un paisaje que enseguida marca el ritmo de la visita.
El término municipal es montañoso, en el piedemonte de Gredos, y mezcla pinares, dehesas y matorral mediterráneo. Si te gusta caminar, aquí mandan los caminos y las pistas forestales; si prefieres un paseo corto, el propio casco urbano da para un rato agradable.
Qué ver en Cenicientos
La referencia patrimonial es la iglesia parroquial de San Sebastián, de origen medieval y reformada en distintas épocas. Su fábrica de granito y la torre se hacen notar sobre el caserío.
Merece la pena callejear por el casco histórico, fijándote en la arquitectura popular serrana: muros de mampostería, teja árabe y balcones de hierro.
En las afueras, la Dehesa Boyal resume bien el paisaje tradicional de aprovechamiento ganadero y forestal. Los pinares (piñonero y resinero) se alternan con robledales, y no es raro ver rastros de jabalí o escuchar rapaces.
Qué hacer
Hay rutas a pie para recorrer pinares y canchales graníticos; la Ruta de los Pinares es una buena manera de tomarle el pulso al entorno.
En temporada, la recolección de setas atrae a mucha gente: conviene informarse antes de las normas locales y, sobre todo, no coger sin identificar bien.
En la mesa mandan productos del monte y de temporada: setas, castañas, miel y platos de cuchara, además de guisos de caza cuando toca.
Errores típicos
- Subestimar el terreno: hay piedra suelta y pistas que castigan si vas con calzado poco firme.
- Salir a caminar sin agua: fuera del casco urbano hay tramos largos sin servicios.
- En verano, meterse en ruta a mediodía: el sol pega y la sombra no siempre acompaña.
Mejor época
Primavera y otoño son los momentos más agradecidos por temperatura y luz. En otoño el monte gana color, pero conviene ir atento a la meteorología: aquí puede cambiar rápido. En verano, mejor planear paseos a primera hora o al atardecer.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Madrid, por la A-5 hasta Navalcarnero y luego carreteras locales. Son unos 80 km y alrededor de hora y media en coche.