Artículo completo
sobre Chapinería
Pueblo serrano rodeado de encinares; cuenta con un palacio histórico y un entorno natural protegido
Ocultar artículo Leer artículo completo
En la Sierra Oeste madrileña, a unos 680 metros de altitud, Chapinería es un pueblo pequeño y tranquilo (2.606 habitantes) donde se nota el pulso rural: dehesas, encinas y paseos sin prisa. El casco urbano se recorre bien a pie, con casas de estética tradicional y esa vida de plaza que, según el día, está muy calmada o se anima a la hora del aperitivo.
Qué ver en Chapinería
La referencia patrimonial es la Iglesia Parroquial de la Natividad de Nuestra Señora, de origen medieval y con reformas posteriores. Si está abierta, compensa entrar sin prisa y fijarse en los elementos de distintas épocas.
En el centro, la Plaza Mayor concentra la vida local. Es el sitio para sentarse un rato y tomarle el pulso al pueblo, con el ayuntamiento y la arquitectura popular alrededor.
A las afueras manda el paisaje de dehesa, con praderas y arbolado disperso. La Dehesa de Chapinería apetece para caminar sin grandes desniveles y con vistas abiertas.
Qué hacer
Hay rutas a pie por caminos rurales entre encinares y zonas de pasto; primavera y otoño suelen ser los momentos más agradecidos.
Para cicloturismo, las carreteras secundarias permiten enlazar con pueblos cercanos. Mejor ir con prudencia y visible: hay tráfico local y algunos tramos estrechos.
En la mesa, cocina castellana y madrileña: platos de cuchara cuando refresca, embutidos, quesos y carnes según temporada.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas Patronales en honor a la Natividad de Nuestra Señora se celebran en septiembre. En agosto suele haber fiestas de verano con verbenas. También se vive la Semana Santa y las fiestas de San Isidro en mayo, ligadas al ciclo agrícola.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el casco, con parada en la Plaza Mayor.
- Iglesia Parroquial (si coincide que está abierta).
- Paseo corto por algún camino hacia la dehesa para llevarte la foto de encinas y horizonte.
Errores típicos
- Ir en verano a mediodía: el paseo se hace cuesta arriba; mejor a última hora.
- Contar con ver la iglesia siempre abierta: conviene tener un plan B por el casco y los caminos.
- Meter el coche hasta el centro sin necesidad: el pueblo se disfruta más andando.