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sobre Colmenar del Arroyo
Pueblo con encanto conocido por sus frases poéticas en las paredes; conserva puentes románicos y arquitectura rural
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Colmenar del Arroyo, en la Sierra Oeste de Madrid, vive a un ritmo sereno. Con menos de 2.000 vecinos, se entiende bien paseándolo: calles cortas, piedra y ladrillo en muchas fachadas, patios discretos y ese paisaje de dehesa que empieza casi donde acaba el casco urbano.
Qué ver
La Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena marca el centro. Tiene origen medieval y reformas posteriores; es sobria, de las que encajan con el carácter del pueblo.
Luego, lo mejor es callejear por el casco sin más pretensión que mirar: mampostería, puertas antiguas, alguna casa de aire tradicional y rincones que aparecen cuando te sales de la calle principal.
En cuanto te alejas un poco, manda el entorno de dehesa, con encinas y robles y arroyos pequeños que explican el nombre del municipio. Es un paisaje discreto, agradecido si vas con tiempo y sin prisa.
Qué hacer
Aquí cuadra andar. Hay pistas y caminos entre dehesas que sirven tanto para un paseo corto como para estirar un poco más las piernas, según el día y el calor.
La cocina serrana aparece en temporada: guisos, migas, asados y, cuando toca, platos de caza. Comida de la de siempre, sin alardes.
En la zona también son habituales las actividades ecuestres, muy ligadas al entorno rural.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Santa María Magdalena son en julio. También suele haber fiestas de verano en agosto, San Isidro en mayo y celebraciones tradicionales en Navidad.
Si solo tienes 2 horas
- Acércate a la iglesia y date una vuelta tranquila por el casco (20–40 min).
- Sal andando por algún camino cercano entre dehesas para asomarte al paisaje (60–90 min, según paso).
Errores típicos
- Aparcar apurando en calles estrechas: mejor dejar el coche sin estorbar y rematar a pie.
- Salir a caminar a pleno calor en verano: aquí el sol se nota.
- Ir con la idea de “tachar” cosas: Colmenar se disfruta más a ritmo lento.