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sobre Fresnedillas de la Oliva
Pueblo serrano famoso por su antigua estación de seguimiento espacial de la NASA; entorno de dehesas
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Fresnedillas de la Oliva está en la Sierra Oeste de Madrid, entre pinares y carreteras que suben y bajan sin mucha recta. Mucha gente llega por una sola razón: aquí hubo una estación que participó en las comunicaciones de las misiones Apolo. Si vienes por eso, tiene sentido parar. Si no, es un pueblo tranquilo de unos 1.800 habitantes con un paseo corto y poco más.
Aparcar y empezar por el Museo Lunar
El pueblo se recorre rápido. Lo práctico es dejar el coche en la entrada o cerca de las instalaciones deportivas y seguir andando.
El Museo Lunar está en la calle Apolo 11. El nombre ya da una pista de por dónde va la historia del pueblo. Dentro hay material sobre las misiones Apolo y sobre la estación que funcionó aquí en los años sesenta. Verás maquetas, paneles y parte del equipamiento técnico que se utilizó entonces. La visita es corta; en media hora lo has visto todo.
No es un museo grande, pero tiene sentido en este sitio. Es de los pocos lugares en España que recuerdan aquella red de seguimiento que ayudó a mantener el contacto con los astronautas.
La iglesia y el antiguo complejo de antenas
Justo enfrente está la iglesia de San Bartolomé. Es un templo sencillo del siglo XVII. Por dentro no cambia mucho lo que ves desde fuera: nave blanca, retablo barroco y poco más. La puerta no siempre está abierta.
La antigua estación de seguimiento está a unos kilómetros del pueblo, en dirección a Robledo de Chavela. Hoy la instalación sigue en uso para comunicaciones espaciales, aunque ya no tiene relación con las misiones Apolo. No se puede visitar. Desde la carretera o desde la valla se ve alguna de las antenas grandes que quedan.
Fortines y senderos por el pinar
En los montes de alrededor quedan varios fortines de la Guerra Civil. Están repartidos en una pequeña línea defensiva entre pinares y se conectan por senderos y restos de trincheras. Hay un pequeño aparcamiento en la carretera y un cartel que marca el inicio de la ruta.
El recorrido es fácil y bastante llano. Se hace en algo más de una hora si vas tranquilo. No hay fuentes ni sombra continua, así que en verano conviene llevar agua.
Desde el pueblo también sale una pista hacia Robledo de Chavela que cruza la dehesa. Es un paseo largo entre encinas y prados con ganado. Sirve para caminar un rato sin complicarse.
Comer y comprar
En la plaza hay un par de bares de los de toda la vida. Los fines de semana suelen tirar de platos de cuchara y carne a la brasa.
En la zona se cultiva garbanzo de la variedad escabechero, bastante conocida en la comarca. También es fácil encontrar miel de la sierra en tiendas del propio pueblo o en puestos locales.
Fiestas y días con más gente
A principios de mayo se celebra la Fiesta de la Vaquilla, declarada de interés turístico regional. Ese fin de semana el pueblo se llena bastante y hay actividades en la calle.
Las fiestas de San Bartolomé, en agosto, son las patronales: procesión, música y verbenas. El ambiente es más de pueblo que de evento grande. El 15 de mayo suele haber romería hacia la dehesa.
Cómo llegar
Desde Madrid se tarda alrededor de una hora larga por la A‑6 y luego por carreteras de la Sierra Oeste. La M‑521 es la que termina de llevarte al pueblo. Es estrecha en algunos tramos y después de lluvias aparecen baches y charcos.
Los domingos por la tarde suele haber más tráfico de vuelta hacia Madrid.
Consejo directo
Fresnedillas de la Oliva funciona mejor como parada corta. Museo, paseo por el centro y, si te apetece caminar, los fortines del pinar. Con eso llenas la mañana.
Si estás por la zona, combínalo con Robledo de Chavela o con otros pueblos de la Sierra Oeste. Aquí la visita es breve, pero tiene una historia curiosa: durante unos años, desde este monte se hablaba con la Luna. Eso no pasa en muchos sitios.