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sobre Navas del Rey
Pueblo de transición entre la sierra y el llano; alberga un centro de fauna y entorno de pinares
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Navas del Rey está en la Sierra Oeste de Madrid, en el corredor natural que sigue el valle del Alberche hacia los montes de Gredos. A algo más de cincuenta kilómetros de la capital, el paisaje cambia rápido: encinares abiertos, dehesas y lomas suaves que explican bastante bien cómo se ha vivido aquí durante siglos. La historia del pueblo está ligada a ese territorio, primero como espacio de caza y pasto y después como comunidad agrícola vinculada al monasterio cercano de Valdeiglesias.
Hoy el municipio ronda los tres mil habitantes y mantiene una relación muy directa con su entorno. Buena parte del término está dentro de espacios protegidos asociados a la Red Natura 2000, algo que ayuda a entender por qué el paisaje se conserva todavía como una dehesa bastante reconocible.
La dehesa y su historia
Lo que hoy vemos como campo “natural” es en realidad el resultado de siglos de uso humano. Encinas, robles dispersos y claros de pasto forman un sistema pensado para el ganado, sobre todo para el cerdo y las ovejas. La documentación medieval ya menciona esta zona como terreno de caza real, vinculada a los montes que rodean el Alberche.
En el siglo XIV el territorio pasó a manos del monasterio de Santa María de Valdeiglesias, una institución que tuvo bastante peso en la organización de estas tierras durante la repoblación tardía de la zona. Con el tiempo el asentamiento fue creciendo hasta convertirse en núcleo estable. La condición de villa llegó ya en el siglo XIX, cuando muchos pueblos de la comarca empezaron a reclamar autonomía administrativa.
En la plaza todavía se conserva el rollo de justicia, la columna de piedra que recordaba esa jurisdicción propia. No es especialmente monumental, pero ayuda a entender ese momento en que la aldea pasó a gobernarse por sí misma.
El torreón del Cerrillo de los Moros
A las afueras del casco urbano, en una pequeña elevación conocida como Cerrillo de los Moros, se levantan los restos de un torreón cuadrado. No es una fortaleza grande; más bien parece una atalaya vinculada al control del territorio. Desde arriba se domina buena parte del valle y los caminos que conectaban con el Alberche.
Suele datarse en época medieval, posiblemente entre los siglos XII y XIII, aunque las referencias no son del todo claras. En cualquier caso, encaja bien en una red de torres de vigilancia que existieron en distintos puntos de la sierra.
El camino hasta el cerro atraviesa una dehesa bastante abierta. En primavera aparecen cantuesos y tomillos entre las encinas; en otoño el suelo suele estar removido por jabalíes y ganado. Es un paseo corto desde el pueblo, aunque el terreno es pedregoso en algunos tramos.
La parroquia y las fiestas de agosto
La iglesia parroquial de San Eugenio ocupa el lugar donde hubo antes un pequeño oratorio del siglo XVIII. Con el crecimiento del pueblo aquel espacio se amplió hasta convertirse en parroquia. El edificio actual es sencillo, más propio de un pueblo agrícola que de un centro monumental, pero forma parte del eje de la plaza.
San Eugenio se celebra a mediados de agosto y sigue siendo la fiesta principal del municipio. Durante esos días la plaza se llena de puestos, peñas y música, y el ritmo del pueblo cambia por completo. Es una celebración muy local: familias que regresan esos días, verbenas nocturnas y comidas que se alargan en las calles.
En algunos puestos aparecen dulces tradicionales y bollería hecha en casas del propio pueblo, recetas que no suelen verse el resto del año. Entre ellas se mencionan a menudo los bollos con chicharrones, una mezcla entre dulce y salado que tiene bastante presencia en fiestas de la sierra.
Cuando pasa el ganado
La trashumancia ha marcado históricamente esta comarca. Las cañadas que cruzan la Sierra Oeste conectaban la Meseta Norte con los pastos de invierno del sur, y por ellas circulaban miles de ovejas cada temporada.
En Navas del Rey se suele organizar una jornada dedicada a ese recuerdo. En ocasiones pasan rebaños por las inmediaciones del pueblo y se hacen actividades relacionadas con el pastoreo tradicional. No es raro ver a los vecinos acompañando a los pastores durante un tramo del recorrido o reuniéndose después en el frontón o en la plaza.
Más que un espectáculo, funciona como recordatorio de una forma de vida que durante siglos articuló la economía de toda esta zona.
Cómo moverse por Navas del Rey
Navas del Rey se encuentra en la carretera M‑501, el eje que conecta Madrid con San Martín de Valdeiglesias y el entorno del Alberche. Desde la capital hay autobuses interurbanos que enlazan con el pueblo y el trayecto suele rondar la hora.
El casco urbano es pequeño y bastante llano, así que se recorre andando sin dificultad. En coche normalmente se puede aparcar en las calles cercanas a la plaza.
Quien tenga tiempo puede acercarse a los caminos que bajan hacia el Alberche. En esa zona sobreviven restos de antiguos molinos hidráulicos y senderos que atraviesan choperas y zonas de ribera. No es un paisaje espectacular en el sentido más evidente, pero explica bien cómo se ha organizado la vida en torno al río y a la dehesa durante generaciones.