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sobre Rozas de Puerto Real
En el límite con Ávila; famoso por su castañar centenario, el más grande de la región
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Rozas de Puerto Real, en la Sierra Oeste madrileña, se recorre bien a pie y sin prisa. A 882 metros de altitud y con algo menos de 600 vecinos, conserva un aire serrano sobrio: piedra, adobe, teja árabe y una vida ligada durante siglos a la ganadería y al campo.
Qué ver en Rozas de Puerto Real
El punto más reconocible es la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, de líneas sencillas y con un campanario que asoma sobre el caserío. Luego, lo mejor es dejarse llevar por las calles de arquitectura popular: muros de mampostería, dinteles de granito y aleros de madera que todavía cuentan cómo se construía en la sierra.
El entorno hace mucho. En cuanto sales del núcleo aparecen robledales, encinares y pastizales, con vistas abiertas hacia Gredos cuando el día está limpio. La dehesa cercana invita a caminar con calma y, si vas atento, no es raro detectar señales de fauna (rastros, huellas, vuelos de rapaces).
Qué hacer
Hay caminos y sendas rurales para bordear lomas, bosques y arroyos estacionales (según la época). Si te gusta la observación de aves, aquí se ven con facilidad buitres y milanos, y a veces alguna águila aprovechando las térmicas.
En la mesa manda la tradición serrana: carnes, embutidos, quesos de cabra y, en temporada, setas.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco: iglesia y un par de calles tranquilas para fijarte en puertas, dinteles y aleros.
- Salida breve a las afueras hacia la dehesa: una vuelta corta para abrir vistas y escuchar la sierra.
Mejor época
Primavera y otoño son los momentos más agradecidos por temperatura y paisaje (en otoño, el cambio de color del bosque se nota). En verano, mejor evitar las horas centrales; en invierno, cuenta con noches frías por la altitud.
Información práctica
Está a unos 85 km de Madrid: A-5 hasta San Martín de Valdeiglesias y después carreteras comarcales. Lleva calzado de campo; el terreno alterna piedra, tierra y zonas irregulares.