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sobre Villanueva de Perales
Pueblo sencillo y acogedor; conserva tradiciones rurales y entorno natural
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En la Sierra Oeste madrileña, cuando la llanura empieza a ondularse, aparece Villanueva de Perales. Con unos 1.671 habitantes y a 595 metros de altitud, es un pueblo tranquilo, de ritmo pausado, de esos que se recorren a pie y sin plan cerrado.
El casco urbano mantiene un aire castellano: calles estrechas, muros de piedra y adobe y detalles de forja en ventanas y balcones. Aquí funciona lo simple: caminar sin mapa, parar un momento en la plaza y mirar la vida cotidiana lejos del ruido.
Qué ver (sin complicarse)
La Iglesia Parroquial de San Sebastián marca el centro. Da para una vuelta por fuera y, si está abierta, merece entrar un momento y echar un vistazo al interior.
Después, el paseo por las calles del casco antiguo: casas tradicionales con granito local, portadas de sillería y reformas que, cuando se han hecho con cabeza, respetan lo anterior.
A poco que se salga del núcleo urbano aparece el paisaje de dehesa: encinas, campos y caminos rurales. Con algo de altura se abren vistas amplias hacia la comarca.
Qué hacer
- Paseos y senderismo suave por caminos de tierra (según la época, polvo o barro).
- Bici por pistas entre fincas y campos, mejor evitando las horas centrales si aprieta el calor.
- Cocina de base rural: carnes, legumbres y quesos de la zona, según temporada y disponibilidad.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Sebastián se celebran en enero. En agosto llegan las fiestas de verano, con un ambiente más animado. En invierno, en algunas casas, se mantiene la matanza tradicional, más como costumbre doméstica que como acto público.
Mejor época
Primavera y otoño suelen ser agradecidos para caminar por la dehesa y moverse por los caminos. En verano, si vienes, mejor a primera o a última hora para evitar el calor en las pistas abiertas. En días de lluvia, cuenta con barro fuera del casco urbano.