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sobre Alguazas
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A primera hora de la mañana, la niebla baja se engancha a los naranjos de la huerta de Alguazas y deja un olor a tierra húmeda que solo dura un rato. Luego el sol aprieta, el río Mula se ve más claro y se entiende mejor por qué aquí todo gira alrededor del agua y de lo que crece a su alrededor. En este rincón de la Región de Murcia, con algo más de 10.000 habitantes, el paisaje fértil del valle del Segura no es decorado: es trabajo diario, riego, campañas y temporadas.
Alguazas se aleja bastante de la imagen de destino turístico al uso. No hay grandes reclamos ni espectáculos preparados. Hay calles tranquilas, un casco urbano donde se mezcla lo viejo y lo nuevo y una cultura huertana que sigue marcando horarios y conversaciones. El ritmo es otro: cambia con las estaciones agrícolas y con el caudal del río, no con los puentes festivos.
La villa permite entender cómo se vive en un municipio donde la agricultura sigue pesando. Las fiestas patronales llenan las plazas, la gastronomía murciana se apoya en lo que da la tierra y las acequias continúan siendo parte del paisaje cotidiano, no solo un recuerdo del pasado.
Lo que ver
El patrimonio de Alguazas habla de siglos ligados a la huerta y a la religiosidad popular. La Iglesia de San Onofre, del siglo XVI, preside el casco urbano con su fachada sobria y su torre-campanario visible desde varios puntos del pueblo. El interior conserva elementos barrocos que se aprecian mejor si se entra con calma y sin prisas.
Muy cerca está el Palacio de los Heredia-Tovar, uno de los ejemplos más claros de arquitectura señorial en la zona. Es un edificio del siglo XVIII, hoy de propiedad privada. Solo puede verse desde fuera, pero ayuda a imaginar cómo vivían las familias acomodadas ligadas a la tierra y al comercio agrícola.
Conviene dedicar un rato al casco antiguo, donde aún quedan viviendas tradicionales de la huerta murciana mezcladas con construcciones más recientes. Hay calles estrechas, fachadas encaladas y esquinas donde todavía se saca la silla a la puerta al caer la tarde. No todo es “bonito”, pero sí real: cables a la vista, reformas a medias y plazas pequeñas donde se nota quién es de aquí porque saluda a todo el mundo.
El río Mula estructura el territorio. A su alrededor hay caminos de tierra que permiten pasear junto al cauce o ir en bicicleta sin grandes desniveles. En silencio se escucha el agua y también el ruido lejano de la autovía, una mezcla bastante habitual en esta parte de la huerta murciana. Con algo de paciencia se pueden ver garzas, ánades y otras aves que aprovechan las zonas húmedas.
Naturaleza cercana
Alguazas funciona bien para quien busque cicloturismo tranquilo o senderismo suave entre huertas. Los caminos rurales conectan el núcleo urbano con pedanías y municipios cercanos recorriendo parcelas, acequias y azarbes. Son rutas llanas, sin complicación técnica, donde lo interesante no es llegar a ningún sitio concreto sino observar cómo se riega, qué se planta en cada temporada o cómo cambian los colores del campo según el mes.
La gastronomía huertana tiene peso propio en cualquier visita mínimamente atenta. Tomates maduros en verano, lechugas crujientes en invierno, alcachofas cuando toca campaña y cítricos casi todo el año marcan el tono de una cocina directa y sin florituras. Platos como la ensalada murciana, el arroz con verduras, el zarangollo o las migas ayudan a entender que aquí lo importante es el producto más que la presentación.
Quien disfrute con la fotografía de paisaje agrícola encontrará buenos momentos cerca del río o en los caminos al amanecer y al atardecer. La luz baja resalta los surcos recién regados, los plásticos de los invernaderos y las filas ordenadas de limoneros o naranjos. No es un paisaje “virgen”: hay tendidos eléctricos, caminos asfaltados a medias y naves agrícolas, pero forma parte de su carácter.
Una visita al mercado local —si coincide con tu paso por el pueblo— ayuda a tomarle el pulso real al municipio. Puestos con productos de temporada, agricultores comentando cómo viene el año y precios que permiten comparar lo que cuesta aquí lo que luego aparece en los supermercados urbanos.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo en Alguazas gira alrededor de unas cuantas citas muy marcadas. Las Fiestas Patronales de San Onofre, en junio, son el momento central del año para mucha gente del pueblo y para quienes vuelven esos días desde fuera. Hay procesiones, actos religiosos y verbenas que llenan plazas y calles hasta tarde.
En Semana Santa las procesiones recorren las vías principales con cofradías que llevan años repitiendo recorridos similares. El ambiente es más contenido que en otros municipios mayores pero igual de intenso para quienes participan: tambores, incienso y bancos ocupados mucho antes del inicio.
Durante agosto suele haber varias actividades festivas aprovechando las noches cálidas: música en directo más o menos improvisada según el año, actos organizados por asociaciones locales y un ambiente donde se mezclan vecinos habituales con gente que vuelve solo por vacaciones.
Las tradiciones ligadas a la huerta aparecen también en lo gastronómico durante estas fechas señaladas. Se preparan dulces concretos, asados o guisos que cada familia adapta a su manera pero que comparten base común con otros pueblos cercanos del valle del Segura.
Datos útiles
Cómo llegar: Alguazas está a unos 15 kilómetros al noroeste de Murcia capital. Lo más práctico es venir por carretera usando la RM-554 desde Murcia o tomando la A-30 con desvío hacia el municipio. En coche el trayecto ronda los 20 minutos si no hay mucho tráfico. Hay servicio de autobús interurbano que conecta con Murcia y otras localidades próximas; conviene comprobar horarios actualizados antes de venir.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser las mejores opciones si quieres caminar por la huerta sin achicharrarte. En verano hace calor fuerte durante las horas centrales del día; mejor reservar paseos para primera hora o última hora de la tarde.
Consejos: Alguazas se recorre bien a pie dentro del casco urbano. Si piensas usar los caminos rurales es recomendable calzado cómodo y algo cerrado: hay polvo, piedras sueltas y zonas donde aún pasan tractores con frecuencia. El municipio dispone de servicios básicos suficientes para una parada tranquila y puede servir como base sencilla para moverse por otros pueblos cercanos de la huerta murciana como Lorquí o Molina de Segura.
A tener en cuenta
Hay pocos servicios turísticos organizados como tal: alojamientos contados, visitas guiadas puntuales si las hay ese año y poca oferta pensada específicamente para forasteros. Funciona mejor como parada breve o como lugar donde ver cómo sigue viviendo una huerta real sin maquillaje turístico.