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sobre Blanca
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El castillo se ve desde la carretera antes de llegar. Está ahí, encima de Peña Negra. No es una fortaleza completa, solo quedan murallas y bases de torres, pero desde arriba se entiende por qué eligieron este punto. La subida a pie lleva tres cuartos de hora desde el pueblo. El camino está marcado. Lleva agua y calzado cerrado. El terreno es roca y tierra suelta.
Aparcar en Blanca
El centro es un laberinto de cuestas con calles estrechas. No intentes meter el coche por el interior. Hay dos explanadas habilitadas para aparcar justo antes de cruzar el puente sobre el Segura. Son gratuitas. Si llegas después de las once de la mañana en fin de semana, encontrarás los huecos llenos.
Recorrido por las calles
El recorrido por las calles se hace en menos de una hora. La plaza de España y la iglesia de San Juan son las referencias básicas. El resto es caminar por los callejones que suben hacia el monte.
El río y los alrededores
La vida en Blanca gira en torno al río Segura. El sendero que conecta el pueblo con Archena tiene unos ocho kilómetros y es plano. Es una zona de huertas donde todavía se ven canales y acequias en uso. Si buscas algo más movido, el cañón de los Almadenes queda a quince minutos en coche, donde organizan actividades bajo reserva previa.
Comer aquí
La cocina es la del Valle de Ricote: gachasmigas, olla de trigo o pastel de chicharrones en cualquier local del centro. Los precios suelen rondar los quince euros por un plato consistente. Es comida pesada. Ten cuidado con los borrachos si tienes que conducir después; el aguardiente es fuerte.
Cuándo ir
Septiembre tiene buen clima. Las fiestas locales dan movimiento al pueblo sin llegar a masificarlo. En verano hace calor extremo; muchos vecinos salen del pueblo durante esas semanas. Si tu intención es pasar un par de días, ten en cuenta que la oferta propia es limitada. Muchos viajeros optan por quedarse cerca del balneario vecino, a veinte minutos por carretera. Blanca se ve en una mañana o una tarde; no requiere más tiempo