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sobre Las Torres de Cotillas
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El molino de la Pólvora lleva más de tres siglos mirando al río. Fue fábrica de pólvora real hasta 1809, cuando una explosión lo dejó en ruinas. Hoy sus muros de mampostería resisten entre chopos y maleza, como un vestigio de la actividad militar que se instaló aquí bajo el reinado de Carlos IV. Es el único resto visible de una época en la que el municipio diversificaba su producción más allá de la agricultura.
El mayorazgo que definió el territorio
En 1318, Pedro Martínez Calvillo compró a la Orden de Santiago unas tierras entre Murcia y el río Guadalentín. Fundó un mayorazgo, la institución que permitía mantener la propiedad vinculada a un linaje, y dio nombre a lo que sería Cotillas. La ubicación respondía a una lógica clara: la confluencia de caminos hacia Murcia, el acceso al agua del río y la extensión de tierras llanas aptas para el cereal.
La villa prosperó bajo los Calvillo hasta que, en 1450, un ejército nazarí procedente de Granada incendió el asentamiento. La reconstrucción posterior atrajo a pobladores de Huete (Cuenca), quienes introdujeron apellidos como Carreño, Romero o Sandoval. Esta influencia castellana dejó una huella perceptible en la arquitectura de casas bajas y en ciertas formas de hablar que aún se rastrean en el municipio.
La figura del alcaide-médico
Desde el siglo XIV y durante gran parte del XX, la administración local estuvo marcada por una figura singular: el alcaide-médico. Documentos de 1369 ya mencionan a un médico morisco, Çayde, ejerciendo como alcaide de "Qutiyyas". Esta dualidad tenía sentido en un entorno rural donde la autoridad debía gestionar tanto los asuntos públicos como la salud de los vecinos. La disposición de la plaza del Ayuntamiento, contigua a la antigua casa del médico, es el reflejo físico de esta jerarquía donde el poder y el cuidado de la población compartían espacio.
La devoción y el calendario festivo
Las fiestas de la Virgen de la Asunción, en agosto, marcan el ritmo anual. La iglesia actual, levantada en los años cincuenta sobre un templo anterior, es el centro de una devoción que se manifiesta en la procesión hacia el río y las carreras de cintas, una tradición que se consolidó a mediados del siglo XX.
En cuanto a la elección de la Reina de las Fiestas, aunque el formato actual se formalizó en los años sesenta, existen registros de una elección previa en octubre de 1931, bajo el título de "Señorita República". Aquel episodio, interrumpido por la Guerra Civil, ilustra cómo las costumbres locales han ido adaptándose a los cambios políticos y sociales del último siglo.
El paisaje del apio y la cocina de la vega
La economía de Las Torres de Cotillas ha estado históricamente ligada a la huerta. El paisaje actual está dominado por los campos de apio, un cultivo que abastece a la industria conservera murciana y que define el aroma de la zona durante la primavera.
En la mesa, el arroz caldoso es la constante. Se prepara con los productos de la tierra: conejo de monte o pollo, acompañados de las verduras de la vega. El resultado depende de un sofrito paciente y de la calidad del caldo, elementos que definen la cocina doméstica de la comarca.
Las pedanías y el curso del río
El municipio se articula a través de seis pedanías: Los Pulpites, La Florida, La Media Legua, La Loma, San Pedro y La Condomina. Cada una mantiene su propia ermita y una vida social centrada en los espacios comunes. Entre ellas, los caminos de tierra que bordean el Guadalentín permiten recorrer el entorno natural. No son rutas señalizadas, sino senderos de uso agrícola que conectan el casco urbano con el cauce del río, especialmente transitables durante los meses de primavera.
Información práctica
Las Torres de Cotillas se encuentra a unos 20 minutos de Murcia por la A-30. Existe servicio de autobús desde la capital, con frecuencias que disminuyen durante los fines de semana. Para quienes se desplacen en coche, el aparcamiento en la zona del Ayuntamiento suele ser sencillo, aunque está sujeto a regulación horaria.
La primavera es el momento más adecuado para visitar la zona, cuando la actividad agrícola es más intensa y el clima permite recorrer los caminos del río sin el calor extremo del verano. No existen hoteles en el municipio, por lo que la oferta de alojamiento se concentra en la ciudad de Murcia. Si se busca conocer la dinámica de la vega, el mercado de los sábados por la mañana es el punto de referencia para observar la vida cotidiana del pueblo.