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sobre Vidaurreta
Pequeña localidad en el valle de Etxauri; tranquila y dedicada a la agricultura
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El turismo en Vidaurreta tiene que entenderse desde su posición en la Cuenca de Pamplona. El pueblo pertenece a la Cendea de Olza y queda a unos veinte kilómetros de la capital navarra, en una zona de transición entre el llano agrícola de la cuenca y los relieves que cierran el valle hacia Urbasa y Andía. Con algo más de 160 habitantes, mantiene la escala de los pequeños núcleos rurales de esta parte de Navarra, donde la cercanía a Pamplona convive con un paisaje todavía muy ligado al campo.
El núcleo urbano y la iglesia
El centro del pueblo se organiza en torno a la iglesia de San Miguel. El edificio tiene origen antiguo y ha sido reformado en distintas épocas, algo habitual en muchas parroquias de la cuenca. La torre y el volumen de la nave dominan el caserío, que se agrupa alrededor con bastante densidad.
Las casas son en su mayoría de piedra, de dos o tres alturas, con portales amplios y balcones sencillos. Algunas conservan escudos o elementos de cantería que recuerdan que estos pueblos, aunque pequeños, formaban parte de una red agrícola relativamente próspera vinculada a Pamplona. Las calles son cortas y terminan pronto en salidas hacia el campo, lo que deja claro que el núcleo nunca creció mucho más allá de su función rural.
El paisaje de la cuenca
Al salir del casco urbano aparecen enseguida las parcelas de cultivo. En esta zona predominan los cereales, con campos amplios que cambian mucho a lo largo del año: verdes en primavera, amarillos cuando llega la cosecha y más desnudos en invierno.
El río Arga discurre relativamente cerca, aunque no atraviesa el pueblo. Sus riberas, con más vegetación, contrastan con la apertura del terreno agrícola. En días claros, mirando hacia el oeste o el noroeste, se alcanzan a ver las sierras de Urbasa y Andía, que funcionan como telón de fondo del paisaje de la cuenca.
Caminos alrededor del pueblo
Los alrededores se recorren bien a pie por pistas agrícolas. No son senderos señalizados como tal, sino caminos de trabajo que conectan campos, bordes de parcela y accesos a otras localidades cercanas de la cendea.
Un paseo corto desde la iglesia hasta las afueras ya permite entender el lugar: el paso rápido del caserío compacto a los campos abiertos. Si se continúa un poco más, aparecen pequeñas lomas desde las que se ve bien el conjunto del pueblo con la torre sobresaliendo sobre los tejados.
Cuándo acercarse
La primavera suele ser el momento en que el paisaje está más vivo, con los campos verdes y temperaturas suaves. El verano puede resultar caluroso en las horas centrales del día, algo común en toda la cuenca de Pamplona. En otoño el campo cambia de color tras la cosecha y el ambiente es más tranquilo.
El invierno deja el terreno más desnudo y el pueblo muy silencioso, lo que también tiene su interés si se busca ver la estructura del paisaje sin el movimiento de otras estaciones.
Lo práctico
Vidaurreta es una parada breve más que un destino para pasar el día entero. El casco se recorre en poco tiempo y lo más interesante suele ser combinar la visita con un paseo por los caminos que salen del pueblo o con otros núcleos cercanos de la Cendea de Olza.
Se llega fácilmente en coche desde Pamplona por carreteras locales. Dentro del pueblo se puede aparcar sin demasiada dificultad en las calles próximas a la iglesia o en los accesos al casco. Con una hora larga o un paseo tranquilo por los alrededores es suficiente para hacerse una idea del lugar.