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sobre Huarte
Villa industrial y comercial pegada a Pamplona; conserva un casco antiguo interesante y el Centro de Arte Contemporáneo
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El río Arga baja despacio cuando pasa por Huarte, en la cuenca inmediata de Pamplona. Aquí el cauce se abre un poco y deja una vega fértil que explica buena parte de la historia del municipio. Huarte creció pegado al agua y, con el tiempo, también a la capital: hoy forma parte del continuo urbano de la comarca, aunque todavía conserva ese paisaje de huertas que durante siglos sostuvo la economía local.
No es un pueblo construido para la postal. Es un lugar donde la vida cotidiana sigue muy presente: gente que trabaja en Pamplona y vuelve por la tarde, parcelas cultivadas junto al río y caminos que todavía se usan para llegar a ellas.
El Arga y el origen del núcleo
Huarte existe donde existe porque el Arga lo permite. La documentación medieval menciona el lugar al menos desde el siglo XII, cuando la Orden de San Juan estableció aquí un pequeño hospital vinculado al tránsito de peregrinos por rutas secundarias hacia Compostela. La cercanía de Pamplona y el paso natural del río hacían de este punto un lugar lógico de parada.
El casco antiguo se organizó paralelo al río, siguiendo ese eje natural de circulación. No es un trazado monumental, sino el de un pequeño núcleo agrícola que fue creciendo a medida que las huertas y los caminos lo permitían.
La iglesia de San Juan Bautista ocupa una posición central dentro de ese tejido. El edificio actual es principalmente del siglo XVI, con reformas posteriores. La torre, sobria y visible desde varios puntos de la vega, funciona casi como referencia visual en un paisaje bastante abierto. En el interior se conserva un retablo mayor de época neoclásica y varias tallas policromadas posteriores, un conjunto discreto pero coherente con la escala del pueblo.
Las huertas de la vega
Uno de los rasgos más reconocibles de Huarte sigue siendo su regadío. A pesar del crecimiento residencial de las últimas décadas, la vega del Arga mantiene una superficie notable de huertas en producción.
Las parcelas suelen ser pequeñas y alargadas, una estructura heredada de repartos antiguos. En muchos casos los árboles frutales marcan los límites y protegen del viento, mientras que las hortalizas ocupan el centro de la pieza. Los caminos de acceso, compartidos entre varias parcelas, forman una pequeña red paralela al río.
Quien camina por esta zona percibe algo poco habitual en municipios tan próximos a una capital: las huertas no están ahí como recuerdo del pasado, siguen trabajando. Es frecuente ver vecinos cuidando las parcelas o cargando cajas de verdura hacia el coche al final de la tarde.
Un municipio integrado en la comarca
Huarte ha crecido mucho desde finales del siglo XX, sobre todo por su proximidad a Pamplona. Hoy forma parte de la dinámica cotidiana de la Cuenca: mucha gente vive aquí y trabaja en la capital, conectada por carretera y transporte público.
Aun así, el núcleo antiguo junto al río mantiene una escala bastante reconocible. Calles cortas, casas de dos o tres alturas y el paseo que acompaña al Arga, que se ha convertido en uno de los espacios más utilizados por los propios vecinos.
El frontón, las instalaciones deportivas y las zonas de paseo concentran buena parte de la vida social, especialmente en verano.
El paseo del Arga
Uno de los recorridos más sencillos dentro del municipio sigue la ribera del Arga. El sendero discurre prácticamente llano entre choperas y huertas, con varios tramos de sombra.
No es una ruta larga ni complicada; más bien un paseo tranquilo que permite entender la relación entre el pueblo y su vega. Desde algunos puntos se ven todavía los sistemas de riego y los caminos agrícolas que organizan el paisaje.
Es habitual cruzarse con gente caminando, ciclistas o pescadores en los remansos del río.
Cómo situarse al llegar
Huarte está a pocos kilómetros al este de Pamplona y se accede fácilmente por carretera desde la capital. El coche es la forma más directa de llegar, aunque también hay conexiones regulares de transporte público dentro de la red comarcal.
Una vez allí, el municipio se recorre sin dificultad a pie. En poco tiempo se puede caminar desde la iglesia hasta la ribera del Arga y enlazar con el paseo junto al río.
Si interesa observar la arquitectura popular, conviene fijarse en algunas casas del casco antiguo: portadas de piedra, patios interiores y reformas que muestran cómo las viviendas agrícolas se han ido adaptando a la vida actual sin cambiar del todo su estructura original.