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sobre Mendaza
A los pies de la Sierra de Codés; famoso por la encina de las Tres Patas
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Hay pueblos que funcionan como esos caminos secundarios que coges sin pensarlo mucho cuando vas en coche: no estaban en el plan, pero de repente bajas la velocidad y te das cuenta de que el paisaje merece un rato. Con el turismo en Mendaza pasa algo parecido. En medio de Tierra Estella aparece este pueblo pequeño, sin carteles llamativos ni tráfico de excursiones organizadas. Casas de piedra, huertos, algún tractor pasando despacio y el sonido de las ovejas en los alrededores. Poco más, y a la vez bastante.
Con menos de 300 habitantes y a unos 600 metros de altitud, Mendaza tiene ese aire de sitio donde la vida sigue girando alrededor del campo. No está preparado como escenario turístico. Simplemente está ahí.
El pulso cotidiano del pueblo
Recorrer Mendaza no lleva mucho. En diez o quince minutos ya te haces una idea del tamaño del casco urbano. La calle Mayor concentra buena parte de las casas antiguas, algunas con portales bajos y muros gruesos que hablan de otro ritmo de vida. No es raro ver fachadas arregladas junto a otras que conservan ese aspecto más gastado de los pueblos que han pasado muchas décadas sin grandes cambios.
La iglesia parroquial, dedicada a San Gregorio y levantada varios siglos atrás, marca el centro visual del pueblo. Desde casi cualquier punto del casco se ve su volumen por encima de los tejados. No es una iglesia monumental, pero cumple ese papel que tienen muchas en Navarra: organizar el espacio del pueblo alrededor.
En cuanto sales un poco, aparecen los campos. Trigo, cebada, algo de viña en algunas parcelas y pequeñas manchas de arbolado. El paisaje de Tierra Estella aquí es suave, con lomas redondeadas que suben y bajan sin dramatismos.
Caminar por los caminos de alrededor
Aquí no vas a encontrar grandes rutas señalizadas ni paneles interpretativos cada cien metros. Y, sinceramente, tampoco hacen falta.
Desde el propio pueblo salen caminos agrícolas que conectan con los términos de alrededor y con otras localidades cercanas. Son pistas que usan los vecinos para trabajar las fincas, así que conviene caminar con cabeza y apartarse si aparece un tractor.
El terreno es sencillo, aunque después de lluvias puede haber barro y piedra suelta. Nada técnico, pero sí de esos caminos en los que agradeces llevar calzado decente.
En otoño, los montes cercanos suelen atraer a gente que busca setas. Es una zona donde tradicionalmente se han recogido distintas especies, aunque conviene informarse bien de las normas y de los posibles acotados de cada temporada. Y, por supuesto, solo si sabes lo que estás cogiendo.
Un calendario de fiestas muy de pueblo
Las fiestas patronales dedicadas a San Gregorio suelen celebrarse en verano. Como en muchos pueblos pequeños, el ambiente gira alrededor de la plaza, la música y las reuniones entre vecinos. Procesiones, actos sencillos y ese ambiente en el que casi todo el mundo se conoce.
A lo largo del año también aparecen romerías o encuentros ligados al calendario agrícola, especialmente en época de vendimia. No son eventos pensados para atraer masas, sino celebraciones que siguen formando parte de la vida local.
Si coincides con alguno, lo normal es que veas mesas largas, pan, queso, embutido y gente charlando durante horas.
Qué hacer si pasas un rato en Mendaza
Si vas con el plan de parar un par de horas, la visita es bastante simple: paseo por el casco, acercarte a la iglesia y luego salir por alguno de los caminos que rodean el pueblo. Enseguida ganas un poco de altura y empiezas a ver el mosaico de campos típico de la zona.
Es el típico paseo que no tiene un gran “punto estrella”. Más bien se trata de caminar un rato, mirar alrededor y entender cómo funciona el paisaje agrícola de Tierra Estella.
Si te alargas algo más, puedes seguir alguno de esos caminos hasta antiguas eras o zonas de cultivo más abiertas. No esperes centros de interpretación ni museos. Aquí lo interesante es ver el territorio tal como se usa hoy.
Cosas que conviene saber antes de venir
En un pueblo de este tamaño los horarios son los que son. A mediodía suele haber bastante tranquilidad y es normal que no encuentres muchos servicios abiertos.
Si vas a caminar por los alrededores, lleva agua y mira el tiempo antes. Después de lluvias fuertes algunos caminos se ponen pesados de barro.
Y una cosa más: respeta las fincas. Muchos caminos pasan junto a campos en uso, y al final esto sigue siendo un lugar donde la gente trabaja.
Lo que te llevas de Mendaza
Mendaza no juega a impresionar. Es más bien uno de esos pueblos donde lo interesante está en los detalles pequeños: los muros de piedra que separan parcelas, el silencio de media tarde o el sonido de algún perro ladrando a lo lejos.
Si vas esperando monumentos o una lista larga de cosas que hacer, probablemente se te quede corto. Pero si te apetece parar un rato en un pueblo de Tierra Estella donde la vida sigue bastante pegada al campo, entonces Mendaza tiene su punto. De esos sitios que entiendes mejor caminando despacio.