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sobre Araitz
Valle dominado por las impresionantes Malloas de Aralar; paisaje verde intenso salpicado de caseríos dispersos y naturaleza salvaje
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Araitz es un valle pequeño del norte de Navarra, en la comarca Norte de Aralar, con 512 habitantes. Aquí manda el verde: prados de siega, caseríos dispersos y laderas que anuncian la sierra de Aralar a poca distancia. Es un lugar para venir con calma, caminar un rato y escuchar cómo suena el pueblo cuando no hay prisa.
Qué ver
En el núcleo, la iglesia parroquial de San Martín de Tours concentra buena parte del interés patrimonial: origen medieval y reformas posteriores, con detalles que remiten al románico. Merece también un paseo atento por las casas de los siglos XVII y XVIII, algunas con piedra bien trabajada y escudos. Fuera del casco, los antiguos molinos harineros (no siempre visitables) ayudan a entender cómo funcionaba la economía tradicional del valle.
El paisaje es, al final, el gran protagonista: prados salpicados de robles y hayas, y vistas hacia los calizos de Aralar.
Qué hacer
Desde Araitz salen caminos que enlazan barrios y se internan hacia los bosques de Aralar. Hay rutas más largas que conectan con trazados de gran recorrido como el GR-20 (conviene ir preparado si se eligen etapas). En otoño, la micología tiene mucho tirón: respeta la normativa local y recoge con cabeza.
En la mesa mandan los productos cercanos: cuajadas, queso de oveja y embutidos artesanos, que suelen aparecer en alojamientos y mesas familiares (mejor reservar).
Fiestas y tradiciones
Se mencionan las fiestas de San Martín (a mediados de noviembre), San Bartolomé (finales de agosto) y la romería a San Miguel (septiembre), con ambiente de deporte rural y celebraciones tradicionales.
Mejor época
De mayo a octubre se camina con más comodidad. El otoño es vistoso por el cambio de color, pero puede traer barro y humedad; en días de lluvia, mejor elegir paseos cortos por el valle.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo tranquilo por el casco: iglesia de San Martín y casas antiguas.
- Camina un tramo por los caminos entre prados para buscar vistas abiertas hacia Aralar.
- Vuelve por otro camino local para ver caseríos y alguna fuente o abrevadero.