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sobre Sunbilla
Pueblo dividido por el río Bidasoa y unido por un puente medieval de piedra; entorno verde y ciclista
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Sunbilla cae en el valle del Bidasoa, en esa Navarra húmeda y verde que ya mira al Cantábrico. Con 670 habitantes, el ritmo es otro: paseo corto, río cerca y caseríos que se dejan mirar.
Qué ver en Sunbilla
En el centro está la iglesia parroquial de San Juan Bautista, de aire barroco, con la torre marcando el perfil del pueblo. Si la encuentras abierta, entra un momento: el interior agradece una visita tranquila.
El casco se recorre en nada y ahí está lo más interesante: caseríos tradicionales de piedra y madera, aleros amplios, galerías y detalles que cuentan mucho del clima y de cómo se vive en ladera. Conviene levantar la vista y fijarse en las fachadas.
El río Bidasoa acompaña la visita: ribera, puentes y ese sonido constante del agua. Desde el pueblo salen caminos sencillos hacia las lomas cercanas, con vistas del valle.
Qué hacer
Hay opciones de senderismo que enlazan con recorridos de la zona. El GR-11 pasa relativamente cerca en su trazado pirenaico; mejor comprobar el tramo exacto en el mapa o track que uses. El Bidasoa también es conocido por la pesca, siempre donde esté permitida y en temporada.
En la mesa mandan productos del entorno: carnes, quesos, verduras y cocina navarra con guiños vascos.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Juan Bautista se celebran a finales de junio. En agosto suele haber Semana Cultural con actividades, y en otoño aparecen propuestas ligadas a setas y castañas según el año.
Errores típicos
- Ir con prisas: Sunbilla se disfruta más a paso lento y con un rato junto al río.
- Dar por hecho que la iglesia estará abierta: si está cerrada, céntrate en el paseo por el casco y los puentes.
- No mirar la meteo: aquí la lluvia y la humedad mandan; lleva capa y calzado que no resbale.