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sobre Erro
Extenso valle pirenaico cruzado por el Camino de Santiago; bosques profundos y puertos de montaña míticos
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En el Pirineo navarro, entre prados, bordas y manchas de bosque, el municipio de Erro se deja conocer a ritmo de valle. Aquí no manda el “gran monumento”: lo que engancha es la suma de detalles —casas de piedra, tejados rojizos, caminos que enlazan núcleos y la sensación de estar en un lugar vivido, no de escaparate—.
A unos 668 metros de altitud, el paisaje alterna pastos, robledales y hayedos. En un paseo corto ya se entiende por qué la vida gira alrededor de la huerta, el ganado y el monte cercano. Conviene venir con tiempo y con orejas: el sonido del agua, los cencerros y el viento en el bosque cuentan más de Erro que cualquier panel.
Qué ver en Erro
- Los distintos núcleos del municipio: merece la pena ir enlazando pueblos a pie o en coche, callejear un poco y fijarse en portadas, pajares y la arquitectura rural.
- Iglesias parroquiales: sencillas y repartidas por el término municipal; ayudan a leer la historia local sin necesidad de grandes explicaciones.
- Bosques y caminos: robles, hayas y castaños marcan el carácter del valle, sobre todo cuando el otoño aprieta.
Qué hacer
- Senderismo tranquilo por pistas y caminos que conectan pueblos, fuentes y zonas de pasto.
- Fotografía y observación de fauna: a primera y última hora es cuando el monte se mueve más.
- Micología en temporada, con respeto y siguiendo la normativa.
- Cocina de valle: producto cercano, verduras de huerta, carnes y quesos; de lo que alimenta de verdad.
Si solo tienes 2 horas
- Elige un núcleo y pasea sin mapa, buscando caserío tradicional y salidas hacia prados.
- Acércate a una zona de bordas y pastos para leer el paisaje ganadero.
- Remata con un tramo de bosque cercano (ida y vuelta), sin apurar: aquí el tiempo cambia rápido.
Errores típicos
- Ir con el tiempo justo: aunque las distancias parezcan cortas, apetece parar a cada rato.
- Salir sin capa extra: incluso en días templados puede refrescar de golpe.
- Meterse en caminos rurales con coche sin mirar: mejor dejarlo donde no estorbe y seguir a pie.