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sobre Jaurrieta
El "pueblo quemado" reconstruido; balcón soleado del Valle de Salazar con tradición de danzas
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En las estribaciones del Pirineo navarro, donde los valles se estrechan y la montaña manda, aparece Jaurrieta. Con 176 habitantes y a 913 metros de altitud, es un pueblo pequeño, de los que se recorren despacio: piedra, madera, tejados oscuros y silencio roto por el viento y algún cencerro.
Qué ver en Jaurrieta
Lo mejor es callejear. Las casas tradicionales —muros gruesos, balconadas de madera y cubiertas de pizarra— están bien integradas en el paisaje y explican, sin carteles, cómo se ha vivido aquí con inviernos largos.
La iglesia parroquial, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, concentra parte de la vida del pueblo. Es un templo sobrio, acorde con el tamaño de la localidad.
En las afueras, en cuanto te asomas a un camino, se abren vistas del valle y de las laderas arboladas. En otoño, el cambio de color del hayedo y el robledal llena la escena; en verano, mandan los prados.
Qué hacer
Senderismo y paseos por pistas y caminos que salen del casco urbano. Si te gusta la micología, el otoño trae movimiento en el monte: conviene ir con conocimiento y respetar la normativa local. Para fotografía, funcionan tanto los detalles (portadas, madera, tejados) como los planos abiertos al atardecer.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a la Asunción de Nuestra Señora se celebran a mediados de agosto. También se mantienen celebraciones navideñas de carácter familiar y algunas costumbres ligadas al pastoreo.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el núcleo: casas, calles y rincones tranquilos.
- Iglesia parroquial.
- Salida corta por un camino cercano para ganar perspectiva del valle y volver.
Errores típicos
- Ir sin calzado adecuado: en cuanto sales del asfalto, el terreno cambia.
- Confiarse con la temperatura: aquí puede girar rápido, incluso en verano.
- Llegar tarde sin plan: en pueblos pequeños conviene llevar pensados alojamiento y comidas.
Información práctica
Desde Pamplona se llega por la N-135 y, después, por carreteras comarcales. La mejor ventana suele ser de finales de primavera a principios de otoño por luz y estado de caminos; en invierno el ambiente es bonito, pero requiere más previsión.