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sobre Vidángoz
Pueblo del Roncal famoso por la bajada de la Bruja en fiestas; pequeño y pintoresco en un valle lateral
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Vidángoz es uno de esos pueblos pequeños del valle de Roncal donde se viene a bajar el ritmo. A unos 775 metros, el caserío de piedra y madera, los tejados de pizarra y las calles silenciosas marcan el tono. Alrededor, praderas y bosque; según la estación, cambia por completo la luz y el color.
Qué ver en Vidángoz
- Iglesia parroquial de San Esteban. Sobria, muy de montaña, y con ese punto de templo “de uso” que siguen teniendo los pueblos vivos.
- Casco urbano. Paseo corto pero agradecido: fachadas de piedra, escudos, aleros, portones y rincones donde apetece pararse a mirar detalles.
- Vistas hacia el valle. A poca distancia del núcleo hay claros y bordes del pueblo que funcionan como miradores naturales sobre el Roncal.
Qué hacer
- Paseos y senderos. Salen caminos hacia zonas de bosque (haya y abeto) y lomas cercanas. En otoño el entorno se pone especialmente vistoso; el tiempo aquí cambia rápido.
- Gastronomía roncalesa. Tierra de ganadería: queso del Roncal con D.O., cordero y carnes de la zona, cocina directa y de plato contundente.
- Fotografía. Invierno de contrastes, primavera y otoño de colores, y una luz limpia cuando el cielo abre.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de San Esteban se celebran en agosto y suelen reunir a vecinos y gente que vuelve al pueblo. También se mantienen celebraciones de Semana Santa con recorridos por las calles.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo tranquilo por el casco urbano para ver arquitectura tradicional y escudos.
- Entra un momento en la iglesia de San Esteban si está abierta.
- Remata con un paseo corto hacia un punto abierto con vistas al valle.
Errores típicos
- Subestimar la ropa: incluso en verano refresca en cuanto cae el sol.
- Salir a caminar sin mirar el cielo: en el Pirineo el tiempo puede girar en poco rato.
Información práctica
Desde Pamplona se llega por carretera hacia el valle del Roncal. Lleva calzado de monte y alguna capa de abrigo, también en meses templados. En invierno, conviene ir con margen por si la carretera se complica.