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sobre Azagra
Localidad agrícola junto al Ebro; rodeada de huertas y frutales y protegida por la peña "La Badina"
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En la Ribera Alta navarra, entre huertas fértiles y el paso tranquilo del río Aragón, Azagra es un pueblo agrícola, de calles claras y ritmo pausado. Con 3.749 habitantes y a 292 metros de altitud, conserva un casco urbano donde se mezclan casas de piedra y ladrillo, balcones de hierro y rincones cotidianos que siguen siendo de uso vecinal.
Qué ver en Azagra
La iglesia parroquial de la Asunción es la referencia del conjunto. Se levanta en el siglo XVI sobre una construcción anterior y combina rasgos de gótico tardío y Renacimiento; su torre marca el perfil del pueblo.
La Plaza Mayor concentra buena parte de la vida diaria. Los soportales y los balcones de forja dibujan una plaza pensada para estar, no solo para pasar.
En las afueras quedan las ruinas del antiguo convento de San Francisco, fundado en el siglo XIII. No es una visita larga, pero ayuda a entender el peso histórico que tuvo Azagra en la comarca.
Para caminar sin prisa, las riberas del Aragón aportan sombra de sotos y choperas y un contraste notable con el paisaje más abierto de cultivo. Es una zona agradecida para observar aves y leer el territorio.
Qué hacer
La cocina local tira de huerta: espárrago, alcachofa y pimiento del piquillo, con vinos de la D.O. Navarra como acompañamiento habitual.
Los paseos por las huertas muestran el paisaje que sostiene el municipio. En primavera el campo está especialmente vivo.
Si te apetece senderismo suave, busca caminos que sigan el río y las pistas agrícolas de los alrededores, con buenas luces al final del día.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de la Asunción se celebran a mediados de agosto, con actos religiosos y actividades populares.
En mayo se realiza la romería a la Virgen del Patrocinio, una jornada de encuentro vecinal.
En enero, las fiestas de San Antonio mantienen la tradición de la bendición de animales y productos del campo.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el casco urbano y parada en la Plaza Mayor.
- Visita a la iglesia de la Asunción (al menos por fuera, para apreciar la torre).
- Paseo corto por las riberas del Aragón, si el tiempo acompaña.
Mejor época
Primavera y principios de otoño suelen dar temperaturas más amables y un campo más agradecido. En verano, el calor de la Ribera puede apretar a las horas centrales; conviene ajustar las caminatas a primera hora o al atardecer.