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sobre Falces
Famoso por el "Encierro del Pilón" bajando el monte; localidad agrícola conocida por sus ajos
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Falces está en la Ribera Alta navarra, entre campos de cereal y el paisaje abierto que aquí manda. Con unos 2.375 habitantes, conserva ese punto de pueblo vivido: calles tranquilas, casas con historia y una vida cotidiana que no se ha convertido en escaparate.
Qué ver en Falces
La Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel marca el perfil del municipio. Es el edificio que más se reconoce desde lejos y el que mejor resume el peso histórico del lugar, con elementos de distintas épocas y piezas de arte sacro en su interior.
En el casco histórico conviene pasear sin prisa para fijarse en casas blasonadas y palacetes vinculados a un pasado agrícola próspero. La arquitectura tradicional, con aleros trabajados y detalles en madera, aparece en más de una fachada.
En los alrededores, el paisaje es ribereño y agrícola: campos de cultivo, sotos dispersos y la presencia del río Arga como referencia comarcal, aunque no atraviese el núcleo urbano. Hay paseos agradables por caminos rurales, sobre todo con buena luz.
Qué hacer
Hay rutas a pie por los caminos de alrededor, con recorridos de dificultad baja a media. Son paseos agradecidos para entender la Ribera Alta tal y como es: horizonte largo, cambios de color según la estación y, si vas atento, aves de campo y de ribera.
La gastronomía tira de huerta y temporada. Verduras, legumbres (como pochas y alubias) y platos de cocina navarra de toda la vida encajan bien con una visita corta.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de San Miguel Arcángel se celebran a finales de septiembre, con actos religiosos y celebraciones populares. En primavera se celebran fiestas menores, de ambiente más local.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el casco histórico (calles, escudos, detalles de las fachadas).
- Parada en la Iglesia de San Miguel Arcángel y su entorno.
- Paseo corto por algún camino de las afueras para ver el paisaje cerealista.
Mejor época
Primavera y otoño son las estaciones más agradecidas por temperaturas y luz. En verano el calor aprieta en las horas centrales: mejor madrugar o dejar el paseo para la tarde.