Artículo completo
sobre Funes
Situado en la confluencia del Arga y el Aragón; destaca por el Barranco de Peñalén y su agricultura
Ocultar artículo Leer artículo completo
Funes es como ese vecino que te saluda todos los días pero nunca profundiza. No te conquista, pero al final te cae bien. El turismo aquí funciona así. Está en la Ribera Alta, junto al Ebro, entre huertas y campos abiertos. La vida va a otro ritmo. No es la Navarra de los folletos.
La iglesia que se cree la Giralda
La primera vez que vi la torre de la iglesia de Santiago Apóstol pensé: “¿Esto qué hace aquí?”. Parece un trozo de Sevilla despistado en un pueblo de dos mil vecinos. La llaman “La Giraldilla”.
La torre es barroca, del siglo XVII. Tiene un aire andaluz que descoloca en plena Ribera navarra. No es enorme, pero sí lo bastante llamativa.
Dentro hay lo habitual: retablo, bancos de madera, silencio. La protagonista es la torre. Se ve desde varios puntos y sirve de referencia, como quedar “debajo del reloj” en una plaza.
El barranco donde mataron a un rey
A unos kilómetros está el barranco de Peñalén. Aquí pasó algo propio del medievo: en el siglo XI asesinaron al rey navarro Sancho Garcés IV. Lo despeñaron.
Hoy el lugar es más tranquilo. Se llega en coche a un mirador sobre el Ebro y los cortados. El paisaje impresiona si te acercas al borde con cuidado.
Con buen tiempo se ven las llanuras de la Ribera y el terreno seco hacia las Bardenas. Un agricultor me contó que usan la sombra del barranco para saber la hora en el campo. Más simple que mirar el móvil.
Muchos yacimientos… pero poco cartel
Hay bastantes restos arqueológicos, romanos y medievales. El problema para el visitante es que no todo está señalizado.
Pregunté por esos puntos. La respuesta más común fue: “sí, por el campo hay cosas”. Traducción: si te interesa, investiga antes o ven con alguien del lugar. Si no, verás algún muro antiguo y dudarás si es romano o parte de una vieja pared.
Tiene su punto honesto: no han montado un decorado para la foto rápida.
El famoso puchero… pero en casas particulares
Vine con ganas de probar el puchero de Funes, ese que mencionan en conversaciones sobre cocina tradicional. La realidad es más sencilla: es un plato muy de casa.
Pregunté y me dijeron claro: se sigue haciendo, sobre todo en cocinas familiares. Es una receta que pasa de padres a hijos y rara vez aparece en una carta. Si no conoces a nadie aquí, acabarás comiendo algo más cotidiano.
No pasa nada. En Navarra comer bien es fácil. Pero viene bien saberlo antes.
Mi consejo: una parada tranquila
Funes funciona mejor como parada corta que como destino para todo el día. Una vuelta por el centro, ver la torre, subir al mirador de Peñalén y poco más.
Desde Pamplona son como una hora en coche según la ruta que tomes. Hay transporte público, pero las frecuencias no ayudan si solo vienes a curiosear.
Yo hice eso: subir al mirador, volver al pueblo, dar una vuelta por la plaza y sentarme un rato antes de seguir camino. La sensación fue buena.
Funes no intenta impresionar a nadie. Es un pueblo de la Ribera que sigue con su vida entre huertas y el Ebro cerca.Y a veces encontrarte con un sitio así se agradece más de lo que parece