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sobre Ablitas
Localidad de la Ribera conocida por su castillo medieval y producción de aceite de oliva; situada en una llanura con vistas al Moncayo
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Ablitas queda en el extremo sur de Navarra, donde la Ribera ya mira hacia Aragón. El paisaje manda: campos abiertos, viento frecuente y el valle del Queiles marcando el paso entre Tudela y Tarazona. Ese corredor natural explica bastante de lo que es el pueblo hoy. Durante siglos fue lugar de paso. Las huellas de ese tránsito todavía aparecen alrededor del casco urbano.
La calzada que sigue ahí
En las afueras se conserva un tramo de calzada romana. No es largo, pero permite entender cómo funcionaba la vía que conectaba los asentamientos del valle. Las losas aún mantienen la alineación original y se distinguen bien los bordes del camino.
La calzada se relaciona con el yacimiento romano del Villar, donde aparecieron restos de una villa agrícola y un mosaico de tamaño considerable descubierto en excavaciones recientes. No muy lejos también se documentó una necrópolis visigoda. Todo esto indica continuidad de ocupación: primero explotaciones rurales romanas, después comunidades de época tardoantigua que siguieron usando el mismo territorio.
Caminar ese tramo ayuda a situar Ablitas en un mapa más antiguo. Antes que pueblo, este lugar era cruce de caminos.
La torre del castillo
La silueta más visible de Ablitas es la torre del antiguo castillo. Su origen suele situarse en época medieval, probablemente en torno al siglo XII, aunque el conjunto sufrió muchas transformaciones posteriores.
Más que una gran fortaleza fronteriza, debió de funcionar como punto de control del territorio cercano. Desde arriba se domina la llanura agrícola que rodea el pueblo y el paso natural hacia Aragón. Esa posición explica por qué se levantó allí.
Las intervenciones recientes han permitido consolidar la torre y hacerla visitable en determinados momentos. Desde el terrado se entiende bien la estructura del municipio: casas bajas de ladrillo, calles rectas y, alrededor, parcelas agrícolas que llegan casi hasta las últimas viviendas.
La torre que desapareció para construir el ayuntamiento
La historia local guarda un episodio curioso. A comienzos del siglo XVII el concejo necesitaba levantar una nueva casa consistorial y decidió aprovechar piedra de una antigua torre cercana, conocida como la Torraza. El edificio se desmontó y sus sillares se reutilizaron en la obra municipal.
Era una práctica habitual en la época. La piedra bien labrada tenía valor y muchas construcciones medievales terminaron convertidas en cantera para edificios posteriores. En Ablitas ocurrió algo parecido: parte del pasado defensivo acabó integrada en la arquitectura civil del pueblo.
Huerta de la Ribera
La economía local ha estado muy ligada a la huerta. El entorno de Ablitas produce verduras que forman parte del paisaje cotidiano: pimientos del piquillo, alcachofas y otros cultivos de temporada.
En primavera el color de los campos cambia rápido. Las parcelas de regadío rodean el casco urbano y recuerdan que la Ribera vive en buena medida de esta agricultura intensiva. No hace falta entrar en una cocina para entenderlo: basta mirar lo que se cultiva alrededor del pueblo.
Cómo acercarse y recorrerlo
Ablitas se sitúa cerca de Tudela y de Tarazona, en la franja donde Navarra y Aragón casi se tocan. El acceso habitual es por carretera desde Tudela.
El casco urbano se recorre andando sin dificultad. La calle Mayor conduce hacia la plaza y el ayuntamiento. Desde allí se distingue la torre del castillo, que marca la parte más alta del pueblo.
El tramo de calzada romana queda a las afueras, junto al valle del Queiles. Un paseo corto permite verlo con calma y entender mejor por qué este lugar estuvo conectado con otros asentamientos desde época antigua.