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sobre Cadreita
Situada junto al Ebro y cerca de Bardenas; destaca por su agricultura moderna y el castillo mirador
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Cadreita está en la Ribera de Navarra, en la llanura agrícola que se abre al sur de Tudela. Aquí el paisaje lo ordenan el Ebro, los canales de riego y las parcelas largas donde se cultivan espárragos, pimiento del piquillo o cereal según la temporada. El canal de Lodosa pasa cerca del casco urbano y explica buena parte de la prosperidad agrícola reciente. A primera vista el pueblo es discreto: casas bajas, calles rectas y pocas concesiones a la monumentalidad. Tiene que ver con su historia. Durante siglos gran parte del término —y también el casco urbano— perteneció a un señorío, lo que dejó una estructura urbana bastante distinta de la de otros pueblos de la Ribera.
Un señorío largo en el tiempo
La historia de Cadreita está muy ligada a la propiedad señorial. Tras la conquista cristiana en el siglo XI, el lugar pasó por distintas manos —instituciones religiosas primero, linajes nobiliarios después— hasta quedar vinculado a una casa nobiliaria que mantuvo aquí amplias posesiones durante siglos.
Ese régimen marcó la vida local hasta tiempos relativamente recientes. La tradición oral del pueblo recuerda todavía cómo muchas casas y parcelas dependían de esa propiedad mayor. Con el tiempo las tierras se fueron fragmentando y pasando a manos de vecinos, cooperativas y pequeños propietarios, algo que transformó la economía agrícola en la segunda mitad del siglo XX.
Hacia el sur, el término municipal se abre ya al paisaje de las Bardenas Reales. Cadreita posee una superficie considerable dentro de ese territorio semidesértico, utilizada históricamente para cereal y pastos.
La iglesia parroquial
La parroquia de San Miguel Arcángel no es tan antigua como parece desde fuera. El templo actual es de mediados del siglo XX, levantado después de que un incendio destruyera la iglesia anterior en el siglo XIX.
El interior es amplio y bastante sobrio, con luz que entra desde la parte superior del edificio. No responde al modelo de parroquia barroca que se ve en muchos pueblos de Navarra, sino a una arquitectura más tardía y funcional.
Dentro se conserva una imagen gótica de San Miguel, pequeña y de madera policromada, que suele fecharse a comienzos del siglo XVI. Es probablemente la pieza artística más antigua del pueblo y todavía mantiene señales del uso devocional prolongado: barnices oscurecidos y restos de humo de velas.
Bodegas subterráneas
En varias calles del casco antiguo existen bodegas excavadas o construidas bajo las casas. Algunas datan de los siglos XVII y XVIII, cuando muchas familias elaboraban vino para consumo propio.
Una de las más conocidas se encuentra en la calle Mayor, tras una puerta de madera bastante discreta. Bajo el nivel de la calle se abre una nave de piedra con arcos de ladrillo y respiraderos que mantienen una temperatura bastante estable. Este tipo de bodegas eran habituales en la Ribera antes de que la producción se concentrara en cooperativas.
No siempre están abiertas; si hay suerte, algún vecino puede enseñarlas.
Camino hacia las Bardenas
Desde el casco urbano salen varios caminos agrícolas que avanzan hacia el sur, en dirección al territorio bardenero. El paisaje cambia poco a poco: primero parcelas de regadío, después campos más secos y finalmente barrancos de arcilla y lomas desnudas.
Algunas pistas permiten acercarse al borde de estos barrancos, donde el terreno se corta de forma brusca y aparecen las formas erosionadas tan características de las Bardenas. No es una zona muy señalizada, así que conviene orientarse con mapa o preguntando en el pueblo.
Son recorridos sencillos, prácticamente llanos, pero conviene llevar agua: en cuanto se abandona el regadío la sombra desaparece.
Cómo llegar y cuándo ir
Cadreita está a pocos kilómetros de Tudela y se llega por carreteras locales que cruzan la Ribera entre campos de cultivo. El coche sigue siendo la forma más práctica de moverse por la zona.
La actividad agrícola marca mucho el ritmo del paisaje. En primavera los campos de espárrago y las huertas están en plena faena; a finales de verano dominan los pimientos y el cereal ya cosechado deja la tierra clara y seca. Son momentos distintos del mismo territorio.