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sobre Murillo el Cuende
Municipio que incluye Traibuenas y Rada; zona agrícola con restos de murallas medievales
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Murillo el Cuende está en la Ribera navarra, entre lomas suaves y grandes paños de cereal. Con unos 685 habitantes y alrededor de 350 metros de altitud, mantiene un pulso tranquilo y claramente agrícola: se nota en el paisaje, en los ritmos y en lo que se comenta en la calle.
El casco urbano es sencillo, de pueblo de campo: calles sosegadas y fachadas donde se mezclan piedra y ladrillo, con alguna reja y balcón de hierro. Aquí no vienes a encadenar monumentos, sino a caminar despacio y fijarte en los detalles.
Qué ver
- Iglesia parroquial de Santa María: el edificio más reconocible. Tiene rasgos de románico tardío y reformas posteriores. La torre se distingue desde la distancia y ayuda a orientarse.
- Arquitectura popular ribera: portones anchos, dovelas de piedra, balcones de forja y casas de mampostería y ladrillo. Si paseas sin prisa, aparecen detalles curiosos en las portadas.
- Entorno agrícola: el paisaje cambia mucho según la estación. Basta con salir por un camino cercano para entender el carácter cerealista de la zona.
Qué hacer
- Paseos por pistas y caminos: recorridos fáciles entre campos, con ambiente abierto y, a veces, aves de medios agrícolas.
- Cocina de temporada: verduras cuando toca, legumbres y cordero en los platos más habituales. Lo mejor es preguntar qué hay ese día: aquí manda el calendario.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a Santa María se celebran a mediados de agosto, con actos religiosos y ambiente de pueblo. En septiembre suelen aparecer celebraciones ligadas a la cosecha y la vendimia, buen momento para asomarse a la vida agrícola local.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el casco: busca portadas, balcones y cambios de materiales en las fachadas.
- Parada en la iglesia y vuelta corta por sus alrededores.
- Salida por un camino entre campos para ver la Ribera en abierto, mejor con luz de tarde.
Errores típicos
- Ir a mediodía en verano: el calor aprieta y el paseo se hace cuesta arriba; mejor primera hora o atardecer.
- Quedarse solo en la plaza: lo más agradecido está en un paseo breve por los caminos agrícolas del entorno.