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sobre Tudela
Capital de la Ribera y segunda ciudad de Navarra; famosa por sus verduras
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En el corazón de la Ribera navarra, donde el Ebro serpentea entre vegas fértiles, Tudela conserva ese poso de ciudad fronteriza en la que se cruzaron —y a veces chocaron— lo musulmán, lo judío y lo cristiano. Con casi 38.000 habitantes, es la segunda ciudad de Navarra y se nota: hay vida de barrio, mercado, plazas con conversación y un casco histórico que se recorre mejor a pie y con calma.
La silueta de la catedral de Santa María la Mayor marca el perfil urbano desde hace siglos, y el entramado de calles estrechas sigue contando historias de comercio y peregrinos. Además, Tudela funciona como puerta natural a las Bardenas Reales y como capital gastronómica de una de las huertas más reconocidas del país.
Qué ver en Tudela
La Catedral de Santa María la Mayor es la pieza clave. Se levantó entre los siglos XII y XIII sobre la antigua mezquita mayor. Merecen atención el claustro románico y el conjunto artístico del interior.
El Palacio del Marqués de San Adrián, hoy ligado al Museo de Tudela, ayuda a poner contexto a lo que luego se ve en la calle. La Plaza de los Fueros es el gran punto de encuentro, con soportales y fachadas que hablan de otra Tudela más ceremonial.
Pasea por la Judería para entender el trazado medieval, y sube a la Torre Monreal si buscas una panorámica clara sobre la vega y la ciudad.
A pocos kilómetros, las Bardenas Reales cambian por completo el paisaje: arcillas, calizas y areniscas trabajadas por el viento y el agua, con formaciones muy conocidas como Castildetierra.
Qué hacer
Lo mejor es caminar sin prisa, enlazando rincones del casco viejo y asomándote a patios, portales y calles que se abren de golpe a plazas. En los alrededores hay rutas junto al Ebro y caminos que conectan con localidades cercanas.
La gastronomía aquí no es un añadido. La huerta marca el ritmo: alcachofas, espárrago blanco, pimiento del piquillo, cogollos y tomate cuando toca. En mesa, el producto manda, tanto en cocina tradicional como en propuestas más actuales.
También hay bodegas de la Denominación de Origen Navarra con visitas y catas, y en las Bardenas puedes moverte a pie, en bici o en vehículos autorizados, mejor con luz baja para apreciar relieves y sombras.
Fiestas y tradiciones
A finales de julio llegan las fiestas de Santa Ana, declaradas de Interés Turístico Nacional: encierros, actos taurinos, charangas y la bajada del Ángel como arranque simbólico.
En primavera se celebran las Jornadas de Exaltación de la Verdura, con degustaciones y actividades en torno a la huerta. En otoño, las fiestas del vino se vinculan a la vendimia y combinan cultura vinícola y cocina local.
Información práctica
Tudela está a 95 km de Pamplona por la A-15 (alrededor de una hora en coche) y a unos 85 km de Zaragoza por la AP-68. Tiene estación de autobuses con conexiones regulares en el entorno.
Mejor época: cuándo ir y cuándo evitar
Entre abril y octubre el ambiente acompaña, aunque julio y agosto pueden resultar duros si llevas mal el calor: no es raro superar los 35 ºC. La primavera suele encajar bien para combinar ciudad y Bardenas.
Se agradecen dos días para verla con calma, reservando una jornada para las Bardenas. El casco histórico se hace a pie y hay visitas guiadas si quieres una lectura más completa de la ciudad.
Errores típicos
- Ir a las Bardenas a mediodía en verano: el calor y la luz plana restan disfrute.
- Confiar en hacer “ciudad + Bardenas” en unas pocas horas: al final se corre más de lo que se mira.
- Entrar al casco antiguo en coche sin plan: es mejor aparcar fuera y moverse andando.