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sobre Ziordia
Primer pueblo de Navarra viniendo de Álava; industria y tradición en el corredor de la Sakana
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En la comarca de Sakana, entre prados y laderas que miran a las sierras cercanas, Ziordia conserva ese pulso tranquilo de los pueblos pequeños de Navarra. Con 352 habitantes y a 553 metros de altitud, se recorre a pie con calma y se disfruta más por lo que transmite que por acumular “visitas”.
Qué ver en Ziordia
El núcleo mantiene una arquitectura rural navarra reconocible: casas de piedra y fachadas claras, tejados de teja, y alguna casa con escudo. La iglesia parroquial es el principal punto de referencia del pueblo.
El entorno hace el resto: campos, praderas y pequeños bosquetes que cambian mucho según la estación. En otoño, los colores suben el listón; en primavera, el verde manda. Hay también fuentes y arroyos que aparecen al pasear por los caminos de alrededor.
Qué hacer
Los caminos rurales permiten salir andando o en bici por los alrededores, cruzando zonas de pasto donde suele haber ganado. Si te apetece alargar, desde las pistas y lomas cercanas se abren vistas amplias sobre el valle.
En mesa, la zona se reconoce por producto de huerta, quesos y carnes ligadas a la ganadería. Si coincides con ambiente festivo, es buen momento para ver repostería casera y cocina de cuadrilla.
La observación de aves encaja bien en un paisaje abierto como este, especialmente en pasos migratorios, si te gusta caminar con prismáticos y sin prisa.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en verano. Combinan actos religiosos con actividades populares y comidas comunitarias. En otoño también se mantienen celebraciones ligadas al ciclo agrícola, con un tono más local y reposado.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el casco para ver la iglesia y las casas tradicionales.
- Salida por un camino rural cercano para asomarte al paisaje de prados y bosque.
- Regreso por el mismo lado (o cerrando un pequeño bucle si el terreno lo permite).
Información práctica
Desde Pamplona se llega por la NA-120 hacia Alsasua y, después, por carreteras comarcales.
Mejor época
Entre primavera y otoño es cuando más apetece caminar y cuando el paisaje está más agradecido: mayo y junio por el verdor; septiembre y octubre por los tonos otoñales. En días de lluvia, algunos caminos pueden estar embarrados y se disfrutan menos.
Conviene mirar con antelación el alojamiento en la comarca, porque la oferta se concentra en casas rurales y pequeños establecimientos familiares.